Autonomía y falsa autonomía.

Chokler
Myrtha Chokler

El jueves pasado tuve la suerte de poder asistir a una conferencia de la argentina Myrtha Chokler en la Universidad de Barcelona (UB), conocida en este mundillo del Movimiento Libre por sus trabajos sobre autonomía y desarrollo infantil temprano desde la mirada Pikler-Loczy. También es fundadora de la Red Pikler Argentina y la Red Pikler Nuestra América.

La conferencia duró sus buenas 2 horas, así que no voy a pretender aquí abordar todo lo que se dijo, voy a intentar centrarme en los aspectos más destacados del título que ocupaba la conferencia “Autonomía y falsa autonomía. Terreno de discusiones y de decisiones.”

Por otra parte, supongo que por mi formación y trayectoria (buena parte en el estudio de Pikler-Loczy y otras cuestiones sobre autonomía y emancipación) ya abordé este tema hace un par de años, creo que poco después de abrir el blog, en Autonomía no quiere decir independencia y en La autonomía como conquista en 15 reflexiones prácticas, aunque no de forma tan estructurada ni desarrollada. Igualmente los conceptos que voy a retomar aquí, en base a la conferencia de Myrta Chokler, atraviesan todo mi trabajo (este blog) y el trabajo de cualquiera versado en el tema. Así que empecemos:

No existe autonomía sin dependencia (Myrtha Chokler)

Con esta frase tan sugerente empezaba nuestra ponente (precisamente es la cuestión que abordaba en Autonomía no quiere decir independencia). Chokler comentaba eso de que todos dependemos de todos, niños y adultos, y que forma parte de nuestra naturaleza humana y de la vida en sociedad depender los unos de los otros, ella lo llamó codependencia y dependencia recíproca.

Por contra, la autonomía va de otra cosa aunque no son conceptos excluyentes, autonomía (eso no lo dijo ella pero creo que lo aclara bien) significa literalmente autogobierno. Autonomía, por lo tanto, no quiere decir hacer las cosas solo o de forma condicionada, implica hacer las cosas por uno mismo o por sí mismo.

Si no hay QUERER no hay AUTONOMÍA (Myrtha Chokler)

Ésta es otra de las cuestiones claves de la otra noche y que refuerza la idea anterior. Seguimos con lo mismo, la autonomía tiene que ver con la voluntad y no con la obediencia. Evidentemente tiene que ver con lo que uno es capaz de hacer, pero la capacidad no basta, debe acompañarse de la voluntad. Decirle a un niño que se vista y lo haga solo, por ejemplo, tiene que ver con la capacidad pero no tiene por qué ver con la autonomía, si solo obedece órdenes no esta tomando decisiones ni se está poniendo en juego su voluntad.

La concepción del sujeto implica una elección ética y epistemológica (Myrtha Chokler)

Ésta frase me gustó especialmente. Siempre digo lo mismo, conocer muchos métodos y formas didácticas aporta bastante poco por sí solo. ¿Qué se han planteado los grandes filósofos/as y pedagogos/as a lo largo de la historia? El ideal de hombre (y mujer, claro, pero voy a seguir con el genérico). Lo que se han plateando todos, como decía, es el ideal de hombre. ¿Qué espero del hombre? ¿Para qué? ¿Qué capacidades le otorgo? ¿Que hace falta para sacar lo mejor de él? ¿Qué es lo mejor de él? Es el tipo de preguntas que se ha ido haciendo la humanidad como una constante, las respuestas y los paradigmas han sido y siguen siendo variados, pero las preguntas son las mismas o muy parecidas. Pensar que hacer pedagogía no es hacer política es un error bastante común, la educación no es neutral ni lo va a poder ser. Por lo tanto, antes de decidir las formas didácticas hace falta que nos planteemos que esperamos del “hombre” y qué mirada tendemos a la infancia. Personalmente, llegué al Movimiento Libre y la Actividad Autónoma desde el concepto de emancipación intelectual de Jacques Rancière, cuestión que no puede ser más política (podéis leer una aproximación aquí)

¿De qué es capaz la infancia? ¿Qué le otorgamos? ¿Cómo dialogamos con ella? ¿Cómo respondemos a su llegada al mundo? ¿Para qué mundo?

Y volviendo a Myrtha Chokler, ella lo tiene claro, el infante es un sujeto de acción y no solo de reacción. ¿Sabéis qué vídeo puso como ejemplo? Una escena de afianzamiento espontáneo al pecho (curioso que yo lo usase en mi crítica a Pikler-Loczy, aunque ese es otro tema que también podéis seguir aquí). Retomando, si no habéis visto alguna vez la escena del “gatear para mamar”, no os la perdáis.

¿Qué sienten cuándo ven éste vídeo? preguntó Myrtha.

[youtube https://www.youtube.com/watch?v=mDLsgmTREJU&w=560&h=315]

¿Qué ve Myrtha Chokler en esta escena? Precisamente un sujeto de acción y no solo de reacción, quizá aún no se pueda llamar voluntad, pero es el primer paso. Ve actividad, ve un sujeto que pone en marcha todos los elementos de los que dispone para poder llegar al pecho y ve también todo un dispositivo social que prepara el ambiente para que esto pueda darse. Se disponen las condiciones y el bebé actúa. Hace falta confiar en lo que puede ser, aunque no siempre se de, hace falta confiar en esa potencialidad y preparar el ambiente y las condiciones. No para que le enseñen a hacer lo que hace ni para que lo lleven a hacer lo que hace, sino para que el bebé pueda hacer lo que hace.

Myrta Chokler entiende a la infancia como un sujeto capaz de mostrarse:

  • Abierto al mundo (al que pertenece)
  • Sensible
  • Seguro de sí mismo
  • Solidario
  • Comunicativo
  • Capaz de pensar con una lógica propia
  • Lleno de iniciativas

Así ve a la infancia, así la trata y, como ella misma dice, ésta es una cuestión ética y epistemológica. Yo añadiría que también política.

El desarrollo es el conjunto de transformaciones internas que permiten el ejercicio de las competencias necesarias para que, progresivamente, el sujeto asuma actitudes cada vez más autónomas (Myrtha Chokler)

¿Cómo disponemos el mundo, su mundo? ¿Cómo disponemos el entorno? ¿Cómo nos comunicamos? ¿Qué respuesta damos? ¿Cómo los miramos? ¿Estamos disponiendo las condiciones para que nuestros hijos asuman una actitud autónoma?

escalera

Ciertamente, para asumir una actitud autónoma es indispensable que a su vez se den la competencia y la maduración necesarias para la consecución del objetivo de acción que el infante se haya propuesto, pero si a esto no le acompaña la voluntad y una actitud del adulto disponible y confiada, difícilmente esta autonomía se pueda dar de forma en la que el infante regule sus potencias y sus límites, a la vez que aprende y se conforma como sujeto de acción.

Según Myrtha Chokler hacen falta unos niveles de competencia prerrequisito de la autonomía, y éstos son:

  • Que habiendo definido una línea de acción (el infante) pueda poner en marcha una secuencia de movimientos o de actividades para la realización de su objetivo.
  • Que sea capaz de reajustar la secuencia por la retroalimentación que ha recibido.
  • Que lo aprendido de sus logros y fracasos sea tomado en cuenta en la definición de nuevos proyectos de acción, con mayor control de la situación, reconociendo sus propios límites.

El ejemplo que puso Myrtha para ilustrar estos prerrequisitos es el de un niño subiendo a un monopatín para alcanzar algo que hay dentro de un armario y todo el despliegue que es necesario para desarrollar esta acción.

Autonomía supone que la persona, durante su actividad espontánea, llevada a cabo a partir de su propia iniciativa, posee un equipamiento biológico, funcional, emocional y cognitivo, maduro, adaptado al programa de acción propuesto y, de una cierta dosis de decisión y de elección posible a partir de poder disponer y procesar suficiente información. (Myrtha Chokler)

cubopelotasY todo esto puede darse tanto en el infante que sube al monopatín para alcanzar algo dentro de un armario, como en el bebé que inicia su vida tomando el pecho y luego va a tener que comunicarse cada vez que lo necesite, regulando las tomas, decidiendo qué pecho y cuánto rato en cada uno, o solo uno, aprendiendo a mamar cada vez de forma más efectiva según sus necesidades y siempre en diálogo con otra persona, su madre, que es la primera puerta al mundo.

También, otro aspecto importante que comentaba nuestra ponente, son las condiciones indispensables para la autonomía, condiciones que debe asegurar y disponer el adulto y que Myrta Chokler agrupa en subjetivas y objetivas:

Condiciones subjetivas:

  • Seguridad afectiva
  • Libertad de movimiento

Condiciones objetivas:

  • Espacio seguro (seguridad, calidez y continencia)
  • Objetos pertinentes (en Loczy promueven mayormente el material desestructurado)
  • Ropa adecuada (que no haga requerir al adulto continuamente)
  • Tiempo y continuidad (para los proyectos de acción)

Como decía, éstas son las condiciones que debemos asegurar los adultos para que la autonomía pueda darse y desarrollarse. Como me gusta decir, la autonomía es una conquista y forma parte de un proceso, es un aprendizaje que requiere de tiempo, espacio, un entorno adecuado y una mirada particular.

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de la presentación de la conferencia

Al placer del dominio del acto motor se agrega el placer del dominio de la actividad mental. El placer de dominio no remite solo a la realidad externa, si no, sobre todo, a su realidad interior. SER y SENTIRSE, SER ÉL MISMO, autor y protagonista, tanto en el plano motor, práctico, como emocional y cognitivo. (Myrtha Chokler)

Paremos un momento aquí y retomemos otra vez la definición de autonomía que ya trabajé en Autonomía no quiere decir independencia:

Autónomo, según el Joan Coromines, está compuesto del nómos ‘ley’ y autós ‘propio, mismo’. Así que autónomo vendría a ser autogobierno y la autonomía la capacidad de autogobierno.

Y lo que Myrtha Chokler entiende por falsa autonomía vendría a ser cuando el infante es conducido a hacer algo para lo que tiene capacidad pero para lo que no tiene voluntad. Hay una CAPACIDAD pero no hay un QUERER. A veces, (es inevitable y hasta deseable) les decimos a los niños que hagan o no hagan según qué cosas que pensamos importantes, como puede ser la cuestión de los límites, pero creo que aquí lo más destacable es distinguir que ser autónomo no significa simplemente saber hacer las cosas solo, no quiere decir saber ir al baño solo, quiere decir saber ir al baño cuando se tiene necesidad y entonces ser capaz de hacerlo por uno mismo (que no solo).

A veces lo niños también piden ayuda para ir al baño, por ejemplo, y eso tampoco quiere decir no ser autónomo. Si la autonomía tiene que ver con el autogobierno y la capacidad de tomar decisiones, uno pude decidir pedir ayuda, sobre todo cuando volvemos a la idea expresada al principio por Myrtha Chokler y por mí misma, de que no existe autonomía sin dependencia.

Para ilustrar esta cuestión y como punto final, definió en unas pocos líneas la autonomía y la falsa autonomía.

Autonomía:

  • Sentimiento íntimo de competencia y posibilidad de elección junto a la alegría del autodesafío.
  • Iniciativas valoradas.
  • Autoevaluación-autocorrección.
  • Consciencia positiva de sí ratificada por el reconocimiento del otro, facilitador del proceso de socialización.

Falsa autonomía:

  • Acciones que no surgen por propia iniciativa y sobre las cuales no se puede decidir.
  • Sobreeexigencia que provoca sobreadaptación.
  • Sentimiento íntimo de incapacidad, de inseguridad y de riesgo de descalificación.
  • Obstáculo para el proceso de socialización.
  • Núcleo de falso self (un falso “por sí mismo”, lo hace “solo” pero no “por uno mismo”)
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Imagen del Instituto Pikler-Loczy

Ahora ya, como apunte particular, decir que lo que más me gusta de estas cuestiones es que van más allá del simple movimiento. No caducan con la edad ni te lo puede haber pasado como el “lo senté” o “lo ayudé a caminar”. Lo ideal es empezar el primer día, claro, pero siempre se está a tiempo de cambiar la mirada y relacionarnos de otra forma con nuestros hijos y con la infancia en general. La reflexión y el diálogo, con y desde estos conceptos, es inagotable.

Se podría decir que el Movimiento Libre no es un fin en sí mismo, es por dónde empiezan muchas familias y hasta profesionales, pero el Movimiento Libre como esa idea de no llevarlo ha posiciones que no a alcanzado por sí mismo es parte de una forma de entender al infante y su desarrollo, una forma particular de entender sus capacidades y sus potencias. Como dice Myrtha Chokler, forma parte de una concepción ética y epistemológica del sujeto, a lo que yo añado que también forma parte de una concepción  política del sujeto. De ahí parte todo lo demás.

¿Qué idea tienes tú? ¿Qué ves cuándo miras un bebé? ¿Qué clase de potencia crees que reside en la infancia? ¿Qué respuesta vas a darles? ¿Qué mundo les preparas?


 

Y hasta aquí este larguísimo post. Espero que sirva para la reflexión, el diálogo y hasta quizá para promover una “verdadera autonomía” si puede llamarse así. Muchas gracias a Myrtha Chokler por sus reflexiones.

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10 ideas sobre “Autonomía y falsa autonomía.”

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