Entrevista a Julio Basulto sobre el Comedor Escolar y Alimentación Infantil

Hace una semanas tuve la oportunidad de entrevistar a mi querido y respetado Julio Basulto, para La Cellera, la revista del Grupo de trabajo y Reflexión Pedagógica de la Escuela pública 30 Passos.

La verdad es que fue una gozada hablar con él. Hacer entrevistas no es lo mío y estaba bastante nerviosa, Julio, en todo momento, fue muy amable y me lo puso muy fácil. En la entrevista comentamos aspectos del comedor escolar en general y buscamos resolver algunas dudas, de las que nos suelen asaltar a los progenitores, sobre la alimentación de nuestros hijos e hijas. Hablamos de asuntos del tipo:

¿Qué cosas crees que son más importantes a tener en cuenta en un comedor escolar? O dicho de otra manera, si ahora mismo te encargasen la organización de un comedor escolar ¿por dónde empezarías?

Toda la vida nos han dicho que hay que comer pescado y/o carne todos los días y si no sustituirlo por proteína vegetal. ¿Realmente es tan importante? ¿Cómo sabemos si nuestros hijos e hijas van a tener suficiente proteína en su dieta?

¿Han de ser distintos los alimentos de comida y cena de los de desayuno y merienda?

Otra aspecto con el que nos encontramos muchas familias es que al levantar a nuestros hijos e hijas por la mañana para ir a la escuela, no quieren desayunar. Esto hace que vayan al cole en ayunas y no comen hasta media mañana. ¿Realmente es un problema? ¿Hace falta levantarlos antes para que se les abra el apetito y coman?

La entrevista completa la encontrareis en el enlace al nº2 de La Cellera (más abajo) junto con un monográfico dedicado a la “nutrición infantil en la escuela” dónde podréis encontrar otros materiales que os pueden ser de interés.

Cabe decir que La Cellera es una revista que acaba de nacer, como la propia escuela, con muchas ganas y mucho trabajo detrás. Dónde las familias vamos poniendo nuestro granito de arena y que espero podáis disfrutar.

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https://www.joomag.com/magazine/revista-la-cellera-la-cellera-n%C2%BA2-mar%C3%87-2017-escola-30-passos/0728316001482243824?short

Bon Profit!

Carta abierta a esas escuelas que ponen la televisión o a propósito de la dejadez en el aula.

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Ésta es una carta que escribí muy enfadada hace ya meses. En septiembre nuestra hija empezó P3 en la escuela que nos había tocado de oficio y en la que habíamos querido confiar. Mi pareja y yo creemos en la escuela pública y quisimos apostar por el centro que nos adjudicaron. Una de esas escuelas que no llena en primeras opciones. Nos dijeron en varias ocasiones que querían cambiar, hacer las cosas de otra manera, renovarse.

Empezamos un lunes y llegamos hasta el miércoles. Entre otras muchas cosas (da para varias cartas), pusieron contenidos televisivos durante todo el rato que permanecieron en el aula. De fondo, en la pizarra digital, desde vídeos cutres de cancioncillas a Peppa Pig por medio de YouTube y con publicidad incluida, no me cansaré de decirlo. Hablé en varias ocasiones con la profesora y eso no hizo más que aumentar mi preocupación, tienen tan normalizadas éstas prácticas que no se dan ni cuenta. Tampoco era algo aislado en el grupo de mi hija.

Luego empiezas a comentar lo que te ha pasado y te vas enterando de que es una práctica mucho más normalizada de lo que podías imaginar y que sucede también en otras muchas escuelas. La televisión en el aula, me parece increíble. No hablamos de buen cine ni de nada que se le parezca, hablamos de contenidos televisivos para entretener a los niños, tal cuál, como si no existiesen otros recursos y no precisamente para “entretener”.

Decidimos no volver a llevarla. Fue duro. Nos vimos sin escuela y sin saber qué iba a suceder. Nos podíamos haber quedado sin escuela pública cómo tantas otras familias. Tuvimos suerte y encontramos plaza en otra escuela que parte de otra base, pero eso no soluciona el asunto ni soluciona todos los problemas de un sistema educativo que hace aguas. Me he peleado mucho con la administración, pero leñe, hay escuelas y maestros que no ayudan nada, más bien lo contrario ¿Qué narices os pasa? ¿Cómo habéis llegado a tal punto de dejadez?

He intentado en varias ocasiones transformar la carta que escribí en un post algo más suave, pero no me sale. La carta nunca llegué a enviarla, me pareció demasiado dura, así que he decidido dejarla en formato “abierto” y publicarla aquí. Solo he quitado las referencias más explícitas.

A la atención de X,

Soy la madre de X de P3, como seguramente ya sabréis no pensamos volver por X.

Sabíamos que la escuela tenía problemas pero no podíamos ni medio imaginar que serían de ésta dimensión. ¿La televisión en el aula? ¿Anuncios publicitarios? Si no sois capaces de distinguir un uso de las TIC educativo de lo que son contenidos televisivos y tampoco sois responsables con la publicidad en el aula, como escuela no merecéis mi respeto. Os podíais haber ahorrado el dinero invertido en esas pizarras y pagaros una buena formación o una buena bibliografía.

No se trata de que tengáis métodos “anticuados”, lo que no tenéis es método ni criterio. Para la adaptación televisión, si llueve televisión. Decís que hacéis “relajación” después del patio y son vídeos cutres y de contenido televisivo en canales de YouTube. No llevo a mi hija a la escuela para esto. Es una vergüenza. Por mí os podríais ir todos a la calle a trabajar de cualquier otra cosa, seguro que en un chiquipark os reciben con los brazos abiertos.

Una familia puede luchar para que se cambien los paradigmas, podemos luchar para tener más y mejores recursos económicos, materiales y humanos. Pero ¿desde cuándo hay que decirle a los profesionales de la educación que no le pongan la televisión a los niños en un espacio de educación formal al que se le supone un proyecto educativo? No la dejadez y la desfachatez de no controlar siquiera los contenidos publicitarios. ¿Tengo que luchar por una escuela pública que ni respeta a sus alumnos ni a sí misma?

¿Y cómo volver? Cuando es la propia escuela, y los profesionales que la integran, la que es ciega a su función ¿cómo vamos a recuperar la confianza? Os puedo decir que quitéis de una puta vez la tele, que a los niños no se les recibe así ni se los “entretiene” cuando no se sabe que narices hacer, pero no se os puede regalar el criterio de saber cuál es vuestra función.

Nos mentisteis, nadie nos dijo que poníais la tele, que os daba igual. Nadie habla de eso y solo es la punta del iceberg.

Soy una madre que solo quiere dejar a su hija en una escuela que haga la función de escuela, que sea responsable y tenga un mínimo de respeto a la inteligencia del niño y de su familia, que sepa que a un niño que llora angustiado no se le pone Peppa Pig. Evidentemente buscamos una escuela, no un vertedero. Seréis todo gente muy maja, pero de educación no tenéis ni idea.

En vuestra irresponsabilidad nos estáis arrebatando el derecho de poder disfrutar de una escuela pública decente, la escuela que se supone de todos y para todos. He sido maestra, he trabajado en escuelas públicas y hasta en el sindicato al frente de un comité de empresa luchando por la escuela pública. Me he hartado de criticar las políticas neoliberales y la mercantilización de la educación, pero ahora veo, ingenua de mí, que también es por escuelas como la vuestra que la gente huye de la educación pública, os la estáis cargando desde dentro. Empezad a miraros de frente, no tenéis vergüenza.

Y si necesitáis una pedagoga, estoy disponible, como madre no me volvéis a ver el pelo.

Atentamente,

Hasta aquí la carta y el cabreo.

Luego ocurren cosas mucho perores en muchos centros educativos: Niños de P3 castigados fuera de clase porque lloran por su madre; niños de P3 castigados fuera de clase porqué se les ha escapado el pipí (recordemos que muchas escuelas obligan a las familias a quitarle el pañal a sus hijos, doble castigo); escuelas en las que no se desayuna porqué sino luego los niños no comen (atentado directo contra la salud). Podríamos seguir y seguir, quizá para otro post.

Tampoco quiero que esto se convierta en un alegato contra la escuela en general ni contra el profesorado, solo lo es contra de algunas de las prácticas que se dan en ellas, por dejadez, y que deberían erradicarse en lugar de silenciarse. Prácticas que encumbran a otras escuelas que tampoco son la panacea, pero al lado de esto, lo parecen, cualquier cosa es mejor y son tus hijos.

P.D.: No tengo nada contra Peppa Pig, me cae bien, pero no son contenidos para la escuela, pensé que era obvio.

Piernas en W y Movimiento Libre ¿Lo corrijo cuando se sienta?

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Un pregunta que aparece frecuentemente en las familias que practican el Movimiento Libre es qué hacer cunado sus hijos se sientan con las piernas en W o la también llamada “posición de sastre invertida”.

Como ya he comentado en diversas ocasiones mi formación no es de fisioterapeuta, sino de pedagoga, así que hay aspectos técnicos en los que no entro y por los que derivo al especialista cuando considero necesario (igual que cualquier maestra), mi función se centra en la difusión y la formación de las miradas y corrientes pedagógicas en las que me he ido especializando, como en este caso es El Movimiento Libre de Pikler-Loczy, una pedagogía que va mucho más allá de lo que compete a la parte psicomotriz únicamente. Igualmente y de forma inevitable, poco a poco me voy haciendo con los conocimientos biológicos y fisiológicos que más se trabajan.

En este caso, he tenido la oportunidad de ir hablando y consultando con diversos fisioterapeutas que coinciden en que el problema de las piernas en W se da desde su recurrencia e intensidad. Lo mismo se puede leer en muchos de los artículos especializados, como en Influencia de las posturas al sentarse y dormir en la aparición de deformidades del sistema musculoesquelético en el niño:

“Adoptar la postura de sastre invertida de manera reiterada y sistemática al sentarse y jugar, influye negativamente en la tendencia a la disminución progresiva del ángulo de anteversión femoral que se inicia desde el nacimiento.”

De la misma forma se presenta en el artículo Mi hijo se sienta en W-sitting ¿Es Malo? dónde Ramon Matilla aborda el debate de si hay que corregir o no dicha posición y escribe:

“El problema de esta posición surge cuando el niño juega o se sienta de esta forma durante un tiempo prolongado.

Para niños con un desarrollo motor normal y adecuado y que no tengan ninguna alteración músculo-esquelética, el hecho de que adopten esta posición no les va a influenciar en su desarrollo puesto que son niños que, al estar en constante movimiento (andando, corriendo saltando,..) van a ir fortaleciendo y estirando sus músculos y modelando los huesos a través de la práctica de otras posturas y actividades. Por lo que esta postura no afectará en su crecimiento. En estos casos tan solo se recomienda observar que el tiempo en el que permanecen no sea prolongado.”

En otro artículo de difusión ¿Forma tu hijo una “W” con las piernas al sentarse?  el doctor Enrique Puchol, jefe de la Unidad de Traumatología y Ortopedia Infantil del Hospital La Fé en Valencia, comenta que esta forma de sentarse no está originada por una patología sino por una disposición de las caderas en los niños que es una variante de la normalidad y que con el crecimiento normal se va corrigiendo de forma progresiva, las niñas sobre los 12 años y los niños sobre los 14 años.

Por contra, el Doctor Puchol, también comenta que el sentarse con las piernas en W puede provocar que la denominada anteversión femoral tarde más en corregirse y que por ello será recomendable realizar ejercicios que ayuden a corregir esta postura.

Por lo que estamos viendo, parece que es la recurrencia y la prolongación en el tiempo de la posición de piernas W lo que marca la diferencia entre la necesidad de ser corregida o no y que esta anteversión femoral es natural y se corrige sola con el tiempo.

Gracias a los estudios inauguró Emmi Pikler tambiénsabemos que los niños criados en el Movimiento Libre  cambian mucho más de postura que los niños que han sido intervenidos en su movimiento y colocados en distintas posiciones que no han alcanzado por sí mismos. Por ejemplo:

  • En el periodo de “sentarse” o “arrodillarse” hasta “ponerse en pie”, se cambia de postura un promedio de 63 veces cada 30 minutos.
  • En el periodo de “ponerse en pie” hasta los primeros pasos, el promedio de cambio de postura es de 74 veces cada 30 minutos.
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diferentes maneras de sentarse

En la figura 24 y en la 25 del libro de Emmi Pikler Moverse en Libertadpodemos ver descrita la  posición sentado con las piernas en W sin que en ningún momento se reseñase la necesidad de corrección, además de la riqueza y variedad de posiciones. También, en el artículo Desarrollo motor y postural autónomo del programa materno infantil del Ministerio de Salud de argentina y que se puede encontrar dentro de la documentación de Pikler-Loczy , vemos como aparece descrita la posición sentada con las piernas en W como una posición más dentro de las posibilidades.

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diversas posiciones sentadas

La posición sentada con las piernas en W es una posición que acostumbra a aportar estabilidad y que encontramos, con más o menos frecuencia, en todos los niños, sobre todo al principio de empezar a colocarse con el tronco erguido para la actividad.

Como comentaba más arriba los problemas derivados por las piernas en W suelen darse cuando ésta es una posición recurrente e intensiva. Por contra, en los niños y niñas criados en base al movimiento libre, solemos encontrar las piernas en W dentro de una variedad de otras posiciones y movimientosy no es una posición en la que pasen tiempo prolongado, por lo tanto no debería ser un problema ni encontramos necesidad de corregirlos.

Repito, si la posición sentada con las piernas en W la encontramos dentro de una rica variedad de posiciones y movimientos, como ocurre con los niños criados en el Movimiento Libre que pueden llegar a cambiar de posición una media de 63 veces en 30 minutos, no tiene porque haber necesidad de corregirlos (hablamos siempre de infantes sin patologías reseñables).

Ante la duda, consultad siempre a un fisioterapeuta o traumatólogo, a poder ser que conozca el Movimiento Libre y sus peculiaridades.

Muchas gracias y ya sabéis que realizo asesorías personalizadas y talleres para grupos. Podéis poneros en contacto conmigo a través del correo de tetaaporter@gmail.com o a través de Servicios y Contacto.

No puedo hacerlo por ti. Sobre los logros y las frustraciones.

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Muchas veces digo eso de que la autonomía no es obligatoria y que por lo tanto no vale la pena “exhortar” a nuestros hijos a hacer por sí mismos algo que no quieren hacer. Cosa que esto no es contradictorio con la idea de que a veces quizá si valga la pena no hacer por ellos eso que sí se han propuesto hacer (teniendo en cuenta siempre el momento madurativo y de desarrollo, claro). Parezco Groucho Marx 😉

En resumen: me parece importante la distinción entre exhortar a hacer algo que no quieren hacer y hacer algo por ellos.

Aunque ya digo que la línea es fina, poco clara y  al final nos toca a nosotros, sus madres y padres, hacer esa valoración. No hay recetas para esto, no hay una respuesta única y muchas veces nos equivocaremos, la maternidad y la paternidad, creo, también van de asumir estas cosas y tomar decisiones igualmente.

Hoy simplemente os voy a contar lo que pasó hace un par de noches. No lo doy como ejemplo a seguir sino como base para la reflexión. Muchas veces me preguntáis por estas cosas.

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Lactancia, tetas y pornografía

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Desde que nació mi hija hace poco más de 3 años mi imagen se ha transformado completamente, ahora soy una mujer que da el pecho, muchas veces al día, en público y en privado.

Difícilmente, nadie que me haya conocido estos últimos 3 años no va a tener una imagen de mí con la teta fuera. A las mujeres que damos el pecho a demanda y durante mucho tiempo (no solo a recién nacidos) no pasa esto, que todo el mundo nos ve las tetas.

Desde hace 3 años, como a otras tantas mujeres, me ha tocado hacer caso omiso a todas esas miradas, voces, palabras y gestos que asocian dar el pecho en público como algo pornográfico, obsceno y/o feo (por no decir otras barbaridades). Como si nos sacásemos las tetas por provocar, por llamar la atención y hasta por molestar. Como si en ningún caso hubiese un niño o una niña reclamando esa teta y prendidos de ella. Me tengo que enfrentar a diario con miradas extrañas, sobretodo a medida que mi hija ha ido creciendo (como lo hago por provocar).

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