El área de juego para el bebé (preparar el suelo).

Todas las ilustraciones de Klára Pap

Una de las cuestiones más comunes cuando nos lanzamos a la práctica de dejar que nuestros hijos e hijas se muevan en libertad es el tema de la superficie sobre la que lo dejamos.

Pongamos que ya tenemos claro que es en el suelo donde los bebés y niños pequeños va a poder desplegar todas sus potencialidades, van a poder hacer un desarrollo motor autónomo y sabemos que cuando lo vayamos a dejar sobre una superficie que no sean los brazos lo vamos a hacer en horizontal y boca arriba, hasta aquí bien, pero entonces llegan otro montón de preguntas: ¿qué superficie es más adecuada? ¿cuándo lo dejo en el suelo? ¿le preparo una manta? ¿lo dejo en la cama, el sofá? ¿pasará frío? ¿estará incómodo?

No deja de ser reseñable que en la guía para profesionales y familias “Infancia i perjudici. El moviment en el primer any de vida” se describa, como prejuicio común, la idea de que dejar al bebé en el suelo equivale a abandonarlo. Nos parece que el suelo es un lugar sucio, poco higiénico, incómodo y en muchas ocasiones hasta un lugar donde no se debe estar, un niño que ya camina ¿que hace “tirado” por el suelo?

Parte de estos prejuicios desaparecerán si preparamos un espacio acogedor y pertinente para el libre movimiento de nuestros bebés (también amigos y familia se meterán menos si ven que el entorno acompaña y a nosotras/os nos será mucho más fácil no pensar que lo estamos dejando a su suerte).

Entonces ¿qué hay que tener en cuenta?

Higiene y seguridad:

  • La higiene es importante pero no necesita ser excesiva, no hacen falta cuidados especiales más que barrer y fregar normalmente. Sí vale la pena quitarnos los zapatos al entrar a casa y pedir lo mismo a las visitas para mantener el suelo libre de según que microbios y bacterias. Las mascotas vacunadas y listos.
  • La superficie debe ser segura y libre de piezas y objetos pequeños o materiales con los que se pueda sofocar.

Tipo de superficie:

  • La superficie debe ser firme, que no se hunda. El suelo duro no es un problema, es el lugar donde va a tener que aprender a moverse, la superficie real que nos ofrece el mundo.
  • Podemos usar una manita firme, alfombra o colchoneta (que no se hunda ni arrugue) al principio, cuando aún no se desplazan y como punto de partida más adelante, pensando que el suelo puede ser frío y que tener un espacio acondicionado de esta forma aporta calidez, pero no es necesario ni conveniente cubrir una gran superficie.
  • En el caso de tener baldosa (fría y dura) podemos cubrir el suelo con vinilo (el de imitación al paquet). Si tenemos parquet no necesitamos nada más.

“Un suelo duro, tiene la ventaja añadida de que en él el pequeño aprende sin demasiado peligro (salvo unos cuantos golpes sin importancia) que el suelo es duro y en consecuencia, a protegerse a sí mismo” (Judit Falk y Anna Tardos)

El problema de las superficies blandas:

  • La superficies blandas dificultan el movimiento del bebé, como rodar, darse la vuelta o arrastrase.
  • Si consiguen moverse en superficie blanda lo están haciendo recibiendo impresiones completamente falsas del mundo físico, su centro de gravedad se desplaza y cuando se enfrenten al suelo real no sabrán manejarse y pueden llegar a necesita una adaptación.
  • A veces somos los adultos los que tenemos una impresión equivocada de los que los bebés pueden hacer en una superficie blanda y nos parece que ya saben voltearse cuando en realidad es un movimiento casi involuntario que responde a una caída.
  • Los mismos juguetes y objetos tienen distinto comportamiento en una superficie blanda que en una dura.

“Un suelo de espuma es inadecuado para el área de juego. El niño se hunde en él, se le hacen más difíciles los desplazamientos con un poco de distancia y le da una impresión falsa del mundo real.” (Éva Kálló)

El espacio:

  • En Loczy utilizan parques que construyen con vallas de madera, en casa es complicado y no es imprescindible, podemos buscar similitudes con paredes y/o muebles.
  • Podemos empezar en la cuna o en un parque clásico tipo cuna si se queda tranquilo y cuando todavía está en la fase de movimientos prácticamente involuntarios y/o cuando se mira manos y pies.
  • Si necesita nuestra presencia podemos dejarlo a nuestro lado en el sofá si es firme y/o tiene chaise long (sin dejarlo solo que no sabemos cuando se va a girar y caer), en la propia cama si ésta es lo suficientemente firme o irnos al suelo con él (no hace falta mirarlo todo el rato).
  • Al inicio buscaremos un espacio en casa que quede recogido, el bebé necesita límites físicos para sentirse seguro y una sala abierta puede hacerle sentir desamparado y dejarlo inmovilizado o incómodo (no querrá estar en el suelo o se quedará quieto, asustado).
  • Buscaremos un rincón de la sala o pondremos alguna valla o mueble para que queda el espacio recogido. No es tanto limitar el movimiento como darle un espacio dónde se sienta seguro.
  • Si empezamos en el sofá o la cama, por ejemplo, hay que bajar al suelo una vez empiece a dar muestras de querer ponerse de lado y/o querer girarse.

El tiempo:

  • No existe un tiempo máximo ni mínimo, seguramente podremos ver como a medida que el bebé va madurando los ratos de actividad y juego se van ampliando.
  • Sí es importante ver que nuestro hijo o hija es capaz de disfrutar de pequeños ratos de actividad autónoma en los que simplemente mirará a su alrededor o buscará sus manos, pero que son el inicio de esos los procesos cognitivos que van tan estrechamente ligados a los procesos de desarrollo motor.
  • Si pensáis que a vuestro bebé no le gusta el suelo, podéis seguir leyendo Mi bebé no quiere estar en el suelo ¿puede ser?

El acompañamiento:

  • Nuestra labor como adultos es proporcionar a los bebés y niños pequeños un espacio y un acompañamiento pertinente y adecuado a su maduración y sus intereses.
  • Es importante estar disponibles y hacerles saber que valoramos su actividad y sus pequeños o grandes proyectos.
  • Nos vamos a librar de exigencias, expectativas y de animarlos a que realicen nuevas acciones, movimientos o posiciones.
  • Anticiparemos verbalmente cualquier acción sobre su cuerpo y los siguiente que va a suceder (te voy a dejar en el suelo, te voy a coger, te veo cansado y te voy a dar la vuelta).
  • No es necesario mirarlos constantemente, es más recomendable estar presente y disponibles pero cada uno a su tarea. Una mirada atenta no implica una mirada constante.
  • Dejaremos que se enfrenten a nuevos retos sin cogerlos constantemente pero sin dejar de cogerlos cuando necesiten contención (este punto es complicado, lo sé). Para ahondar un poco más tenéis Leer el llanto de bebé.

En resumen podríamos decir que lo más habitual es que los dos o tres primeros meses el bebé va a pasar la mayor parte del tiempo en brazos (y/o porteado), durmiendo en brazos o en la cuna y pasando todavía más ratos en brazos y porteado.

Es entonces cuando lo dejamos un momento en el sofá a nuestro lado o en la cama para descansar nosotras también o es de esos bebés que aceptan bien dormir en la cuna y pasar allí algunos ratos mirándose las manos.

Llega un momento que los bebés se mueven más, aunque no se desplacen, vemos como su musculatura está cada vez más en extensión y su tono muscular más relajado. Empiezan a mirar a los lados y a estirar los brazos, este es el momento de dejar tres o cuatro cosas a su alrededor y de ir al suelo (con o sin vallas).

A partir de aquí, habéis empezado un hermoso camino de conocimiento mutuo y de confianza en las capacidades de vuestros hijos. Relajaos, disfrutad y no dejéis de seguir leyendo 😉


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¡Gracias!


Romina Perez Toldi. Pedagoga especializada en acompañamiento a la crianza y procesos de enseñanza-aprendizaje en la primera infancia.

 

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