Reflujo y Movimiento Libre

Aparecen muchas consultas personales y en los grupos de Movimiento Libre sobre cómo compaginar un bebé con reflujo con el Movimiento Libre. La consulta suele ser: “Mi bebé regurgita mucho y cuando lo pongo en el suelo llora, lo tengo que poner inclinado entre algodones para que no llore”.

Bueno, vamos por partes, a mi hace tiempo que este tipo de consulta me escama, sobre todo por la gran cantidad de casos y porqué en muchas ocasiones cuando quieres indagar más, la respuesta rotunda que no admite más consideraciones es “lo tengo que medicar”.

¿Qué respondes ante tal rotundidad? Poca cosa, ya sabemos que hay personas que consultan solo para que les digan lo que quieren oír y no para saber lo que piensa el otro o que dicen en este caso, los conocimientos a nuestro alcance.

Así que si no quieres oír que probablemente tu hijo no quiera estar boca arriba por otra causa que no es el reflujo, no sigas leyendo.

Por un lado tenemos la gran cantidad de casos de reflujo que se consultan y recuerdan inevitablemente a la gran cantidad de cólicos del lactante que se diagnostican cuando ya sabemos que el “cólico del lactante” acostumbra a ser un cajón de sastre donde cabe todo.

Nuestro bebé llora y cómo no sabemos lo que le pasa, pues son cólicos y empezamos todo un periplo de meneos, posiciones y paseos anticólicos, cuando la gran mayoría de estos niños lloran porque o necesitan brazos o no están siguiendo una lactancia a demanda real y confundimos la necesidad de pecho con dolor de gases, a lo que muchas veces se le suma no darles pecho aún por si lo empeoramos.

Os dejo una entrevista al pediatra Carlos González hablando sobre el tema AQUÍ  y sí, está lleno de niños medicados para los cólicos sin necesidad ninguna, lo mismo que para el dolor de dientes (aunque ese ya es otro tema).

Podríamos decir que con el reflujo está pasando lo mismo, es un cajón de sastre donde cabe todo, cuando el reflujo es algo común, raramente patológico y que ni siquiera tiene porqué generar malestar en el lactante. Es una cuestión de simple maduración, se pasa con el tiempo. Os dejo otro artículo de la pediatra Lucía Galán sobre el reflujo AQUÍ

Ahora, si ya hemos empezado una dinámica con el bebé en la que cada vez que lo vemos molesto lo atribuimos a un reflujo que es normal y empezamos a incorporarlo y por lo que sea (puede ser por estar arropado, porque no era el momento, porque se ha acostumbrado o porque no hemos preparado el espacio de forma adecuada) si ese bebé se acostumbra a estar incorporado y entre cojines y cada vez que se siente molesto la respuesta de sus padres es esa, pues ya lo tenemos.

Los bebés, para bien y para mal, se acostumbran rápidamente al tipo de cuidados que les damos y por desgracia, vivimos en culturas donde dejar a un bebé en el suelo o en una superficie boca arriba es raro y no tenemos ni idea de cómo hacerlo.

Os puedo decir por experiencia que cuando un bebé no quiere estar nunca boca arriba es porque no estamos haciendo el acompañamiento de forma adecuada, ni acompañamiento, ni espacio ni materiales. Además del sufrimiento y la angustia del adulto que se suma que cuando el bebé muestra cualquier disconformidad, entendemos que no está bien y tiene algo (cólicos, reflujo y dientes son la tríada del mal).

¿Por qué? porque para la “tríada del mal” sí tenemos respuesta y vamos al pediatra y nos entiende y nos dice que sí y los hablamos con los amigos y familiares y nos dicen que los suyos también, además de darnos todo el repertorio de soluciones mágicas (sí, muchas son pura magia), así que ese es terreno conocido y no necesita grandes planteamientos.

Entonces ocurre lo de siempre , que el reflujo se pasa o ya no llora tanto y nos pensamos que es la medicación o la inclinación o los cientos de cojines, pero no, es que se iba a pasar igualmente.

¡Buff! ¿Has leído hasta aquí? Entiendo que igual a sido difícil si tu bebé tiene reflujo.

Ahora te voy a contar que resulta que en la Casa Cuna de Loczy, donde se inició la revolución del Movimiento Libre, en sus más de 60 de servicio a bebés recién nacidos y niños hasta los 3 años (incluidos los prematuros de 2 kilos y casos que ni imaginamos) nunca han tenido que poner a un bebé inclinado por un caso de reflujo. Todos y digo TODOS han vivido perfectamente en posición horizontal boca arriba hasta que por ellos mismos han estado preparados para cambiar de posición. 

Y sí, los niños estaban tranquilos y sin sufrimientos.

Ahora, la decisión es tuya y evidentemente, ante la duda consulta al pediatra, pero antes de pensar indefectiblemente que la causa de no querer estar en horizontal es el reflujo piensa en cómo estás acompañando a tu bebé en estos momentos, si el espacio y los materiales son pertinentes, si es el momento adecuado, si necesitas estar tranquila y segura con lo que estás haciendo, si es que ya se ha acostumbrado a estar siempre inclinado y sobre todo, si necesitas más información sobre cómo llevar a cabo esto del Movimiento Libre.

De momento te voy a dejar un artículo que te puede dar algunas pistas y si necesitas una atención más personalizada no dudes en escribirme y podemos concertar una asesoría pedagógica.

MI bebé no quiere estar en el suelo ¿Puede ser?

Otro sobre la importancia de la posición boca arriba:

¿Por qué empezar boca arriba?

Sobre cómo preparar el suelo:

El área de juego para el bebé (preparar el suelo).

Y por último sobre el primer juguete del bebé:

El primer juguete del bebé: el Pañuelo Pikler

Hasta aquí hemos llegado y como siempre, no os enganchéis en la culpa, la culpa sienta mal, bloquea y no nos deja pensar de forma razonable. Siempre hay camino por hacer y es decisión vuestra cómo quereís encararlo.

Un abrazo.


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