Acomapañar la alimentación complementaria de forma respetuosa (BLW y movimiento libre)

Fotografía de Loczy (Budapest)

Desde que comencé en este espacio a hablar de movimiento libre y actividad autónoma, muchas familias me escriben queriendo saber cómo empezar la alimentación complementaria.Cuando damos pecho a demanda y practicamos el movimiento libre y la actividad autónoma nos parece que el paso siguiente natural sea hacer BLW o empezar la alimentación complementaria dejando que sea el bebé el que experimente por sí mismo.

Voy a empezar aclarando como en otras ocasiones, que mi formación es de pedagoga y no soy nutricionista, así que mi trabajo se centra en los aspectos que tocan a la relación adulto infante, el desarrollo de la socialización y la autonomía y todos aquellos aspectos educativos que giran alrededor de la alimentación.

LA ALIMENTACIÓN DESDE LA PEDAGOGÍA PIKLERIANA

Desde la pedagogía pikleriana no se practica el BLW tal y como lo conocemos, al bebé se le da de comer triturados y los sólidos se introducen de forma muy gradual, valga decir aquí que una de las características intrínsecas a la pedagogía pikleriana es la gradualidad, el acompañar a bebés, niños y niñas de forma muy acorde a su nivel de desarrollo e ir introduciendo cambios de forma paulatina asegurándonos de que se ha integrado el primero antes de introducir el siguiente, es por esta razón que tiene poca cabida la alimentación por trozos.

El bebé pasa de de tomar pecho o biberón de forma exclusiva a tomar triturados de forma muy paulatina, primero será solo una cucharita y aunque la tome con agrado no se le dará más porque se busca esa gradualidad y que pueda disfrutar siempre de lo que come, en ningún caso nos apresuramos.

También se da de comer siempre en el regazo y se tardará aún algunos meses en pasar al pupitre, la relación con el adulto, el vínculo y que no haya ningún esfuerzo ni crispación postural por estar sentado de forma prematura son la clave de esta decisión.

Igualmente, desde bien bebé, se le va ofreciendo al infante trocitos de pan o de fruta que puede comer con sus manos tranquilamente.

Desde el primer momento se le da de beber en vaso de cristal con una cucharita normal, tipo postre o café. No se les ofrecen utensilios de plástico ni de «aprendizaje» ya que acostumbran a ser un estorbo para un aprendizaje real del mundo y ni siquiera suelen ser tan cómodos como se presentan.

En ningún caso se le dará de comer una cucharada de más, nunca.

Se anticipa cada cucharada a través de la gestualidad y el bebé, niño o niña deben mostrar interés en seguir comiendo abriendo la boca y/o haciendo un gesto de querer continuar. La atención a le gestualidad y la comunicación no verbal es importantísma.

Sobre la forma de beber en vaso a partir de los 6 meses os dejo un vídeo más completo sobre el tipo de vaso y cuándo y cómo se ofrece AQUÍ

Pero lo más importante, como decía, es el absoluto respeto al hambre y la saciedad del infante. La comida siempre será un momento agradable, alejado de conflictos por las cantidad de comida que se come, sin chantajes ni dinámicas negativas.

En Comer y dormir de Mária Majoros y Anna Tardos (2000), se puede leer:

«¡Tenga mucho cuidado! Es muy importante que para su bebé el hecho de comer siga suponiendo una alegría, un placer parecido al que sentía cuando mamaba. Siéntese cómodamente y colóquesela sobre la falda de manera que ella pueda mover libremente los brazos durante la comida.»

«La regla de oro de la alimentación de un bebé o niño consiste en no darle nunca nada más -ni una cucharada ni un sorbo- de lo que come voluntariamente o con buen apetito.»

«Es importante no poner demasiada cantidad de comidad de una vez en el plato. Y con un niño con poca hambre, ésta es la única solución, así el pequeño verá que confian en él en cuanto a lo que come.»

DEL REGAZO AL PUPITRE

Desde esta idea de gradualidad de la pedagogía pikleriana el bebé empieza siempre a comer en el regazo del adulto y no se le pasa al pupitre has ta que no se dan una serie de condiciones, no se trata por lo tanto de una edad concreta sino de un nivel de maduración que es variable en cada niño y niña.

Para pasar del regazo al pupitre se tiene en cuenta:

  • Que sepa sentarse y levantarse de un lugar elevado como tendrá que hacerlo de una silla. También que pueda permanecer un rato sentado o sentada.
  • Que sepa coger el vaso de agua de la mano de la educadora y devolverlo a esa misma mano, de forma parecida como tendrá que hacer en la mesa.
  • Que tenga interés en comer en el pupitre
  • Que lo veamos capaz de comprender y seguir las indicaciones que le de el adulto (permanecer sentado, comer con la cuchara, prestar atención a los utensilios, no tirar la comida…)

Para llegar a estos ítems que se valoran antes de pasar al niño o niña al pupitre pasarán muchos meses por lo que habrá infantes que hasta los 15 meses podrán estar comiendo en el regazo. ¿Se ve mejor así lo que digo de la gradualidad pikleriana y que en ningún caso se presiona al infante?

Una vez tiene integrado lo que implica comer en el pupitre se le junta con un compañero o compañera (dos pupitres) para que empiecen a integrar de forma gradual lo que implica comer en compañía.

Así de forma gradual llegaremos a la mesa común en la que comerán un máximo de 6 niños y niñas juntos.

LA CUESTIÓN DE LA AUTONOMÍA

Acostumbramos a confundir autonomía con hacer las cosas solos y sin mediación de adulto y esto lleva a caer en mucho errores, también en relación al acompañamiento de la alimentación complementaria.

Practicar BLW no va a hacer más autónomo al bebé/niño/niña por sí solo, la autonomía no tiene que ver con comer con las manos o que te de de comer un adulto. La autonomía en la alimentación tiene que ver con poder tomar conciencia de las necesidades de tu cuerpo y poder decidir la cantidad que vas a a comer, tiene que ver con el sentimiento de competencia, con poder hacer en la medida en la que el bebé/niño/niña está preparado y lo puede integrar.

Promover la autonomía durante la alimentación tiene que ver con conocer al infante, saber en qué momento está, qué necesidades tiene y apoyarlo en este proceso para que pueda sentirse competente, no tiene que ver con tomar papillas o comer trozos y/o con las manos.

BLW

Las siglas BLW se refieren al destete, pero como en el mundo anglosajon el destete es un proceso que puede ser muy muy largo y no implica quitar el pecho sino la introducción de nuevos alimentos, para no crear confusión, se ha traducido al castellano como Alimentación Complementaria a Demanda. También hay quién lo llama «alimentación libre de papillas».

¿Cómo entendemos esta Alimentación Complementaria a Demanda? Las referencias bibliográficas han aparecido como setas, aunque los más leídos siguen siendo Carlos Gonzalez con Mi niño no me come, Julio Basulto con Se me hace bola o el famoso Baby Led Weaning de Gill Rapley (que a mi personalmente es el que menos me gusta). Menos conocidas pero también muy interesantes son las recomendaciones de la OMS que lo han dado en llamar «alimentación perceptiva»:

«Existe un reconocimiento creciente de que la alimentación complementaria óptima está relacionada no sólo con el qué se come, sino también con el cómo, cuándo, dónde y quién alimenta al niño.»

«La alimentación debe ser brindada en un marco de afecto. respetando las necesidades del niño y niña, y respetando sus señales de hambre y satisfacción»

En resumen, podemos decir que el BLW va de que el bebé, a partir de los 6 meses, se sienta con el resto de la familia a la mesa y que coma lo que el resto de la familia de forma más o menos adaptada, según el alimento y el bebé. Es el bebé el que manipula la comida y se la lleva a la boca y el que decide que alimento (de una variedad) y en qué cantidad.

La OMS recomienda estar atentos a los gustos y preferencias de los niños y niñas, así como establecer unas relaciones positivas alrededor de la comida, siendo un espacio de comunicación y afecto hacía el bebé y con la familia.

La Alimentación Complementaria a Demanda, como tal, se puede dar de distintas maneras. Podemos empezar con los famosos trozos, podemos empezar con alimentos blanditos y chafados o machacados que puedan ser manipulados con las manos (los morteros son de toda la vida). Se trata de que coman lo que el resto de la familia, adaptado. Cada familia según sea su dieta y en lo que conocen a sus hijos adaptarán la alimentación complementaria de una forma o de otra.

Muchas veces también somos los adultos quienes adaptamos nuestras propias comidas buscando un lugar común entre el bebé y nosotros, en el que todos podamos comer más o menos lo mismo.Tampoco es lo mismo cuando es el primer hijo o hay uno o más hermanos. No existe una solución única y es cosa de cada familia encontrar la suya.

La parte fundamental y que no se puede descuidar es que el BLW es a demanda del bebé, es él quien debe marcar el ritmo, nadie mejor que él mismo conoce su apetito, por lo que la toma de conciencia sobre el propio cuerpo es crucial en cualquier caso.

La alimentación es una necesidad básica y los bebés experimentarán y comerán con placer siempre y cuando respetemos su apetito, sus ritmos y sus necesidades. Para aprender a comer, en cuanto a estilo de vida y hábitos, nada mejor que comer en familia o con un o unos adultos de confianza para hacer de las comidas un momento de satisfacción y alegría.

Antes de empezar el BLW se recomiendan que el bebé:

  • Haya cumplido los 6 meses.
  • Sienta interés por la comida.
  • Pueda expresar NO  en palabras o gestualmente.
  • Ya no tenga el reflejo de extrusión que le impedirá tragar todo aquello que no sea líquido.
  • Que sea capaz de mantenerse sentado.

Y es en este último punto dónde las familias que siguen la práctica del movimiento libre se preguntan: ¿si voy a esperar a que se siente por sí mismo y debo empezar sobre los 6 meses, cómo lo hago?

¿LO SIENTO PARA COMER?

En primer lugar creo que es importante valorar los puntos anteriores y ver si realmente vale la pena comenzar el BLW si es que aún no se sienta por sí mismo (recordad que esto suele ocurrir después de gatear) y si no podemos empezar con triturados, entendiendo que el desarrollo de la autonomía y la toma de conciencia de las necesidades corporales no pasa por esa idea de blw vs. triturados.

Voy a lanzar las 2 hipótesis típicas (siempre teniendo en cuanta que hablo de niños sanos y sin ningún tipo de patología y/o afección):

  • No se sienta por sí mismo y tampoco muestra interés por la comida.

Evidentemente aquí podemos esperar, de la misma manera que si lo vemos todavía muy inmaduro o conserva el reflejo de extrusión. (Comentar que la OMS advierte de que empezar una la alimentación complementaria más allá de líquidos y papillas demasiado tarde, puede provocar un rechazo de los alimentos sólidos y a ciertas texturas más «grumosas»)

  • No se sienta pos sí mismo pero empieza a mostrar interés.

Aquí está el grueso del asunto. ¿Lo siento? Pues si tiene mucho interés por comer o ya están pasando los meses y te preocupa que no empiece la alimentación complementaria, siéntalo, pero siempre en tu regazo, por poco tiempo (con 5 o 10 minutos suele haber suficiente al principio) y no es necesario el BLW haciendo todas las comidas diarias (la OMS recomienda empezar una vez al día e ir ampliando).

Si vais a sentarlo a comer y no se sienta por sí mismo si que hay unos puntos a tener en cuenta:

  • A ser posible que ya gatee (si veis que está apunto y podéis esperar una o dos semanas, hacedlo).
  • Sentadlo siempre en vuestro regazo, no hay mejor contención que vuestro cuerpo para mantener una postura óptima y minimizar sus esfuerzos.
  • Siéntalo solo para comer y por poco rato.
¿EN LA MESA CON LA FAMILIA O EN UNA MESA BAJA?

Ahora hablo para las familias que culturalmente nos sentamos en sillas y mesas para comer que los niños y niñas no alcanzan.

He escuchado algunas veces que, siguiendo (supuestamente) la pedagogía pikleriana, la recomendación sería pasar a los niños y niñas, una vez se sientan por sí mismos y sobre todo cuando caminan, a mesas bajitas a su altura, de las que ellos puedan sentarse o levantarse por sí mismos, ya que en las tronas suele hacer falta la ayuda del adulto para subir y bajar.

Vayamos por partes. No es lo mismo un aula con un grupo de niños y niñas que un hogar dónde habrá uno o varios hermanos, pero no un grupo grande ni todos de la misma edad (un bebé con hermanos acostumbra a implicar que son mayores y aún en el caso de gemelos, tener 3 o más es un hecho excepcional).

En un aula el tener mesas y sillas bajitas simplifica las rutinas diarias alrededor de la mesa y favorece la autonomía en los niños y niñas. Aún así en Loczy dan de comer a los bebés más pequeños de uno en uno y en el regazo.

En un hogar donde la atención puede darse de forma mucho más individualizada, sentar al niño en una trona no va a mermar su autonomía si estamos atentos a sus señales y respetamos sus decisiones de subir y bajar de la trona.

Por otro lado existen tronas tipo la Stokke que permiten a los niños comer en la misma mesa que los adultos, muchísima movilidad una vez sentados (no quedan hundidos ni atrapados) y en cuanto empiezan a escalar, permite subir y bajar por sí mismos (quizá con la ayuda de un taburete al principio). Además las tronas tipo Stokke dan apoyo a los pies y son evolutivas permitiendo en todo momento una postura óptima (no me gustan nada esas tronas que dejan a los niños con los pies colgando, nada más incómodo y limitante).

Hecha esta aclaración, es cosa vuestra, otra vez, decidir si coméis en mesa alta o en mesa baja. Lo que no recomendaría es comer en mesas distintas en casa o de forma separada una vez podamos sentarnos todos y todas alrededor de la mesa.

CUBIERTOS, VASOS Y PLATOS

Como ya he comentado no hacen ninguna falta los vasos de aprendizaje para el agua, se ofrece el agua en vaso pequeño y se coge por el culo de este y desde atrás, de forma que quede espacio para que el bebé lo pueda coger con las manos cuando esté preparado para ello. Se les acerca a la boca, siempre anticipando verbal y/o gestualemente y esperamos a su señal de que quieren beber. No es obligatorio que el infante coja el vaso, es un ofrecimiento, no una obligación. Haced la prueba sin miedo.

Si hacéis BLW los cubiertos no hacen falta al principio, esperad que surja el interés. Si coméis juntos en algún momento surgirá el interés por todos los utensilios que hay en la mesa, no hay prisa.

Si preferís un acompañamiento más pikleriano se ofrece una cuchara pequeña una vez se sientan en el pupitre y se les da siempre comida adaptada para que la puedan coger con facilidad. También se les ofrece un bol y se deja el vaso de cristal a disposición una vez se sientan en el pupitre.

En ningún caso les deis tenedores que no pinchan ni cucharas en las que no cabe nada. Tampoco cuchillos que no corten, mejor no dárselos hasta que penséis que es el momento que darles uno de juguete, es frustrante.

Nada de utensilios de «aprendizaje», aprenden a usar ese utensilio para luego tener que aprender a usar otro distinto, son un escollo más que una «ayuda».

A MODO DE CONCLUSIONES

Cuando mi hija era un bebé también me parecía que el BLW daba respuesta a la necesidad del bebé de poder autorregular la cantidad de comida que toma y qué alimentos escoge de una variedad saludable que ofrece el adulto. Tampoco hicimos una alimentación con trozos de forma «pura» y ofrecíamos los alimentos más bien chafados y/o adaptados de distintas formas. Comía siempre en el regazo aún cuando se sentaba por sí misma y durante mucho tiempo combinamos el que se sentase en la Stokke con el regazo.

A nosotros nos fue bien así, pero es realmente difícil tomar decisiones sin dejarnos arrastrar por los discursos más ortodoxos ya sean de un lado o del otro y lo más importante, creo, es tener claro que la cuestión de que la alimentación sea respetada, agradable y enfocada a una socialización positiva no pasa exclusivamente por el método aunque evidentemente haya métodos que responden de forma más pertinente a las necesidades del infante.

En este caso creo que no depende de dar trozos antes o después, dependerá de si realmente responde a las necesidades e intereses del infante. Ni el BLW es una alimentación respetado per se ni los triturados son una falta de respeto a las necesidades infantiles, plantearlo en estos términos no nos va a permitir abordar la alimentación complementaria de forma inteligente.

Tampoco hace falta pelearse con los abuelos/as por dar triturados o porque en la escuela no hagan BLW, solo vale la pena pelearse para que no les den una cucharada de más.

Nunca una cucharada de más, nunca un trozo de más, nunca ese último trozo y ya está, nunca comer sin agua disponible, nunca el chantaje para que coman, nunca el castigo para que coman ni un reproche ni una mala cara.

La comida debe ser un momento agradable, de conocimiento, de relación, de socialización y de crecimiento donde bebés, niños y niñas puedan comer con alegría y placer sintiéndose competentes y dueños de su propio cuerpo.

A partir de aquí valorad bien las opciones, mirad a vuestros hijos e hijas, conoced el momento en el que están y cuales son sus necesidades y tomad las decisiones que os parezcan más adecuadas, y si pensáis que os habéis equivocado o que ya no responde a sus necesidades y a una alimentación positiva y agradable, cambiad la forma de hacer. Sin culpas.

¡Buen provecho!

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Romina Perez Toldi
Romina Perez Toldi
¡Hola! Soy Romina Perez Toldi, pedagoga especializada en primera infancia. Trabajo con familias y profesionales para una cultura de la infancia emancipada, un acompañamiento cuidadoso y unas relaciones de calidad desde las que todos podamos crecer en armonía y encontrar nuestro lugar en el mundo.

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