Hacia un destete respetuoso

FRANCE. 1993. Mother and children. HARRY GRUYAERT

Este post va a ser como un exorcismo, ¿sabes cuando alguien te pide un cable y le das la peor ayuda que podía esperar? Pues voy a escribir estas líneas con la esperanza de poder hacer llegar lo que quería expresar y no he sabido hacer.

¿Un destete respetuoso?

¿Qué entendemos por destete respetuoso? ¿Es posible destetar a nuestros hijos sin que sufran? ¿Si hay sufrimiento es una falta de respeto?

Hay tantísimos motivos por los que una puede decidir dejar de dar el pecho que no me voy a entretener en eso, seguro que me dejo alguno y no pretendo hacer una lista infinita ni restrictiva. Cada una sabrá cuáles son sus motivos y todos ellos son perfectamente lícitos. No soy quién para juzgarlos.

Entonces, pongamos que hemos decidido destetar por X motivos y empezamos a buscar información sobre cómo hacerlo porqué no queremos que nuestros hijos sufran y lo queremos hacer de la mejor manera posible. Nos ponemos a buscar información y nos encontramos con el famoso no ofrecer no negar.

Este supuesto método para el destete respetado me parece de una ingenuidad catastrófica, no sé a quién se le ocurrió ni si le funcionó, pero os puedo asegurar que es como un milagro que el no ofrecer no negar dé algún resultado más allá de una leve disminución de las tomas (las que ofrecemos).

Bien, luego está el famoso las tetas están cansadas, otro clásico. Y yo pregunto ¿está cansada la madre o las tetas? 

Hay quién decide hacer rituales de despedida o se pone una fecha límite que comunica a sus hijos, perfecto, pero ninguno de estos métodos va a evitar que nuestros hijos sigan queriendo el pecho.

Sería ideal que un día nuestro hijo o hija dejase el pecho por sí solo, pero el común de las situaciones no es este y más cuando no esperas hasta los 6 o 7 años. Un niño de 1,2,3 o 4 años raramente va a decidir por sí solo dejar el pecho y ni un no ofrecer no negar ni unas tetas cansadas van a dar una repuesta que vaya a evitar el sufrimiento de nuestros hijos.

¿Eso quiere decir que le estoy faltando al respeto? No, por supuesto que no quiere decir eso. Puedes decidir/necesitar dejar el pecho, tu hijo puede sufrir por este motivo y tu puedes seguir ofreciendo un acompañamiento respetuoso y comprensivo.

No se puede dar una relación de verdadero respeto cuando una no se respeta a sí misma y a sus necesidades. El respeto se ejerce y se enseña también en la práctica del respeto propio.

¿Qué entiendo por destete respetuoso?

Como en cualquier otra situación que implique el sufrimiento / dolor / frustración de nuestros hijos vamos a tener en cuenta algunos aspectos sobre los que construir una relación de respeto y comprensión:

  • Honestidad. No le vamos a decir que las tetas están cansadas, que no tenemos leche ni nos vamos a poner cualquier potingue para que no puedan mamar. Les diremos la verdad, que hemos tomado esa decisión por X motivos (no hace falta liarse con razones a según qué edades). Les diremos que para nosotros es importante y que lo vamos a pasar juntos o juntas.
  • Respeto bidireccional. Siguiendo el punto anterior, cuando nos pida el pecho le diremos que no nos apetece, que no queremos, que estamos cansadas o que no podemos. Lo que sea que sea verdad. Sé que es duro negarle algo a un hijo y verlo sufrir, sobre todo algo que está tan al alcance, pero insisto, para que una relación sea verdaderamente respetuosa hace falta que nos respetemos también a nosotras mismas. El respeto no reside en dar o no dar el pecho, está en la forma en la que vamos a relacionarnos.
  • Vamos a acoger sus emociones y sentimientos. Se va a enfadar, se va a sentir frustrado, nos va a insistir, va a llorar y patalear. No va a estar de acuerdo, va a sufrir y vamos a tener que sostenerlo en eso. Escuchar, comprender y acoger.
  • De golpe o de forma paulatina o solo nocturno o diurno. Esta decisión es nuestra. ¿Necesitamos destetar de una o podemos/preferimos ir reduciendo las tomas? ¿Queremos destetar solo por la noche o solo durante el día? Adelante, no hay forma buena ni mala, depende de ti, de tus circunstancias de tus necesidades y de las necesidades de tu hijo o hija. Mucha escucha (a él y a ti misma), mucha observación  y poder ir ajustando los ritmos según valoremos la necesidad. No hay ir hacía delante o ir hacía detrás, solo hay ir a favor o en contra. Si necesitamos acelerar se acelera si hay que frenar se frena, si hay que dar marcha atrás se da.
  • El cuidado. Posiblemente estará más demandante, más irritable, menos alegre, le costará dormir o hacer seguir las rutinas tal como hasta ahora. Démosle toda la atención que necesite, las tetas ya no van a ser la repuesta pero nosotras seguimos ahí y vamos a tener que encontrar otras formas de respuesta suficientes y necesarias para las dos partes. Existen y son muchas, seguro que ya ponéis en práctica gran cantidad.
El sentimiento de culpa

Sobre esto ya he hablado en otras ocasiones, el sentimiento de culpa y la maternidad parecen amigos íntimos, nunca lo hacemos suficientemente bien, siempre lo podemos hacer peor, siempre lo hacemos peor. Es la culpa la que habla, no nuestros hijos.

También en la naturaleza las mamíferas echan a sus cachorros del pecho cuando lo necesitan, es muy común, es muy natural. Es igual de natural que nuestros hijos decidan dejar el pecho que lo decidamos nosotras, lo raro es que coincidan las dos partes en el mismo momento. 

Insisto, el respeto no depende de dar o no dar el pecho, el respeto trata de la forma en la que construimos las relaciones con nuestros hijos: honestidad, confianza, escucha, diálogo, comprensión, atención, acogida y relaciones auténticas con personas auténticas e imperfectas. Eso, creo, es lo que necesitan nuestro hijos.

Un abrazo a todas vosotras de otra mujer imperfecta.


Romina Perez Toldi / Pedagoga especializada en acompañamiento durante la primera infancia.



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