¿Periodo de adaptación? Ejem.

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Hace unos años escribí una líneas tituladas El niño abandonado. Mucha gente me dijo que quizá era demasiado dura. Pues quizá lo sea o quizá no. Aquellas líneas eran fruto de mi trabajo durante años en Jardines de Infancia. Decían así:

Hay muchas maneras de quedarse abandonado en un colegio, puede ser quieto y callado, puede ser arrancando todo lo que encuentras al paso, ya sean otros niños o juguetes, puede ser en un llanto literalmente desconsolado, de 9 a 17. Y otras veces hay un niño que grita: ¡¿Por qué te vas?! ¡¿Por qué no puedo venir contigo?! Y no hay explicación que quepa o que valga, de nadie. Ante un grito así, cualquier justificación sólo puede ser mentira. El grito, pegado al cristal de la puerta viendo como su madre se aleja, sigue siendo el mismo: ¡¿Por qué te vas?! ¡¿Por qué no puedo venir contigo?! Un grito que pide una respuesta y que reclama no ser abandonado. Y para responder a un grito así haría falta una revolución.

Tan duras como suenan mis palabras han sido las “adaptaciones” de muchísimos niños y niñas. Quise formar parte de esa revolución que pedía el grito del niño abandonado, así que ya antes de ser madre tenía claro que no dejaría a mi hija llorando en la escuela, que haría todo lo posible para que eso no sucediese.

Cuando consideramos que era el momento, buscamos una escuelita dónde poder hacer una adaptación a la medida de Greta y de la nuestra. Un lugar dónde no ser juzgados ni mirados de reojo por no irnos a la primera de cambio. Empezamos este año en septiembre y no se quedo sola hasta después de Navidad. Al poco de dejarla un rato por las mañanas empezó a decir que no quería irse, así que se comenzó  a quedarse a comer. Si está cansada o quiere irse puede llamarnos por teléfono (esto habrá sucedido un par de veces). Alguna otra vez hemos ido y nos hemos vuelto justas porque no quería quedarse (2 o3 veces) y ahora, en un par de ocasiones, y no seguidas, me ha dicho que podía irme nada más llegar, normalmente me quedo con ella hasta que acepta que me vaya. Nos hemos buscado la vida (de mejor y peor manera) para tener esta disponibilidad y creo que es de las mejores decisiones que hemos tomado respecto a la crianza.

No quiero decir con esto que sea la mejor opción para todo el mundo, pero sí ha sido la mejor opción para nosotros y creo que para Greta, que sabe que cuando va es porque quiere ir y no tiene ninguna obligación, así que su confianza es plena. Además, hemos podido dar tiempo a que estableciese un vínculo con los acompañantes y sintiese el lugar como un lugar seguro.

Pero en realidad no era éste el tema. La cosa es que para el curso que viene quizá apostemos por una escuela pública de esas ordinarias (quién quiera saber de mi periplo puede leer sobre él aquí y ya ampliaré otro día las razones de tal apuesta si se produce). La cosa, decía, es que al apostar por una escuela de esas públicas ordinarias te encuentras que tienen periodos de adaptación irrisorios. Mi hija tiene 3 años ¿la voy a tener que dejar sola en un lugar desconocido con un montón de niños desconocidos y asustados y un adulto también desconocido? Ejem.

Son 9 años de escolarización Infantil y Primaria, la mayoría de escuelas conciben una semana de adaptación/resignación  ¿por qué tanta prisa? ¿Qué va a perderse un niño de 3 años por dilatar la “adaptación” y hacer un traspaso real de la familia a la escuela?. ¿Por qué en muchos colegios nos dejan a las madres y padres al otro lado de la puerta? ¿Contagiamos algo? ¿Estorbamos? ¿Razones de peso?

Muchos teóricos de la educación hablan de la escuela pública como esa puerta de acceso al espacio público, como un primer pasaje. A mi esa idea me ha parecido siempre hermosa, hasta que miro a mi hija y me doy cuenta que esa transición se hace casi de un portazo. ¿No se puede ser más amable? ¿Está contraindicado? ¿Dónde?

¿Quiere decir eso que nuestro espacio público, el compartido, el común, solo puede recibirnos de un golpe?

¡Tiene 3 años! ¿Por qué han de empezar el colegio llorando y asustados? ¿Qué clase de enseñanza para la vida es esa? ¿Dónde pone que eso sea mejor que dar tiempo? Y si no se puede demostrar ni lo uno ni lo otro (gran debate) por qué no prima por encima de otras cosas la hospitalidad y la acogida. ¿Qué raro, no?

Por favor, comencemos los cursos escolares dando la bienvenida, no es pedir tanto. Démosles espacio y tiempo para que se acomoden, para que confíen, para que la familia en pleno sienta la escuela como un lugar seguro, hospitalario. Pero de verdad, no en las palabras de un papel o en unas puertas abiertas o en una entrevista. Que la escuela nos reciba con los brazos abiertos, sin prisa, sin juicios. Tiene 9 cursos por delante en un mismo centro ¿qué falta hace correr? ¿De verdad no tiene más valor que se sientan bien, confiados y seguros?

¿Hace falta tiempo? ¡Sí! ¿Cuál es el problema?

Están saliendo al mundo. Hagamos del mundo un lugar hospitalario. Cambiemos esas normativas /creencias anacrónicas de tantas escuelas y cambiemos el mundo si es necesario. Hagamos esa revolución que lleva tiempo pidiendo el niño que grita y llora pegado a una puerta. Un grito que pide una respuesta y reclama no ser abandonado, un grito que pide una revolución.

 

 

8 comentarios en “¿Periodo de adaptación? Ejem.

  1. Como maestra estoy muy de acuerdo con que el periodo de adaptación se queda corto, pero nos viene impuesto por la Administración Educativa y no se nos permite alargarlo. Parece que hacen más caso a las familias que a los docentes, así que además de compartir vuestras ideas en un blog sería genial que dirijáis vuestras propuestas a la Administración, a las direcciones de área territorial, para ver si se dan cuenta de que no se ajusta a las necesidades de nuestros peques. Gracias por preocupados tanto por la educación de vuestros hijos. Un saludo.

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    • Muchas gracias Carol. No sé exactamente lo que viene impuesto (aunque acostumbro a remarcar que la responsabilidad es de toda la comunidad educativa: familias, escuela, administración…) pero en Barcelona al menos hay escuelas públicas que hacen adaptaciones mucho más relajadas, pudiéndote quedar con ellos los primeros días y contemplando que las familias puedan alargar el acompañamiento para los que más les cuesta, a veces también de pende de cómo se lo plantee la tutora o dirección. Igualmente tienes toda la razón y un buen grupo de familias ya estamos trabajando para que eso cambie desde todos agentes implicados y estamos organizándonos. Gracias por los ánimos y los consejos, es cierto que no les gusta tener famias cabreadas en la puerta de colegios y ayuntamientos. Nos queda a todos mucho por hacer!

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  2. Bueno hay escuelas infantiles (guarderias como las llamais algunos) que permitimos que las familias entren y pasen horas dentro del aula para que los niños puedan conocer el espacio nuevo, los compañeros y las maestras acompañados de un familiar que les pueda dar seguridad y tranquilidad, y si la familia tiene disponibilidad la adaptacion puede durar incluso meses si el niño/niña lo necesita, esta claro que la adaotación no son 2 dias ni una semana. cada niño necesita su tiempo y debe ser respetado!

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    • En eso estamos, en que el tiempo que necesitan se respete! 🙂 En Bressol (y por estos lares, que no en todas partes es igual) parece que cada vez está más claro y las cosas van canviando (despacito y según dónde también), pero llegan a P3 y en la mayoría de coles la adaptación es un eufemismo, por no decir un insulto! Que tienen 2 y 3 añitos!

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  3. Tienes razón en lo que dices, pero es imposible la conciliación familiar y el trabajo, por lo menos aquí en España. Es duro dejar al niño y verle llorar..cada niño es un mundo…alguno tardaría en adaptarse días, otros meses….en las instituciones de enseñanza ya sean privadas o publicas, no están preparadas para unos si y otros no. La solución a corto plazo y si es un problema que agobie a los padres ,es dejar uno de los dos de trabajar…es duro decirlo,pero es así…..es la decisión mas inmediata que se puede tomar o la otra,como he hecho yo:dejar que los niños desde pequeños sepan lo que es su entorno para la bueno y para lo malo:adaptación según lo que vivas…ojo…esto no es resignacion.

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  4. Me parece interesante poder hablar de ese tiempo y espacio del niño o niña, respetar al niño en su deseo de no ir a la institución educativa, de no quedarse o no entrar a clase; pero al mismo tiempo me pregunto ¿Cúanto tiempo se le puede acompañar? ¿en qué momento está listo para quedarse? y finalmente ¿tiene mucha importancia ir o no al colegio en esos primeros años de vidad?, ¿po qué tiene que ir?

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  5. Ojalá Romina, las cosas fueran muy distintas… En nuestro cole ni si quiera hay proceso de adaptación, cuando lo pregunte me dijeron que todo el curso escolar era un proceso de adaptación… Osea, en otras palabras, no hay proceso… 😦

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  6. Estoy totalmente de acuerdo contigo, tanto en Infantil como en guarderías conciben un periodo de adaptación de una semana, pero se limitan a avisarte si no para de llorar, no te permiten estar con ellos, tan pequeño, compartiendo su nuevo espacio y descubriendo y conociendo a sus compañeros y profes… Se te parte el alma como profe esas primeras semanas, y como madre… Ufff! Eso sí que es duro!

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