¿No has usado nunca cochecito?

wpid-picsart_1444611417999.jpg

Cuántas veces habré escuchado la misma pregunta o una parecida. ¿Y cómo lo hacéis? ¿No te pesa? ¿Dónde llevas las cosas?

Quiero dedicar este post a un buen amigo que ha sido padre hace unos meses y que el otro día me hacía esta misma pregunta ¿No has usado nunca cochecito? Y como no soy partidaria de decirle a la gente lo que es mejor para ellos, he pensado que podía estar bien contar simplemente nuestra experiencia como familia porteadora intentando a su vez responder a estas preguntas.

Cuando empecé a portear, a los pocos días de nacer Greta, no tenía ni idea de que esto se iba a convertir en un estilo de vida. Ya conté en Porteo ergonómico y maduración psicomotora que descubrí el porteo con 18 años en un viaje a Guatemala con mi madre, mi regalo de la mayoría de edad. Allí pude ver bebés tranquilos, que prácticamente no lloraban y a madres tranquilas con sus bebés a la espalda y que podían seguir realizando las tareas que les requería su vida cotidiana.

Así que antes de nacer ya tenía claro que iba a portearla, aunque aún no sabía ni cómo ni cuanto. Durante el embarazo Ivan y yo hicimos un taller de iniciación, de estos en los que te enseñan diferentes portabebés ergonómicos, su uso y la “edad adecuada”. El taller cojeaba en algunos aspectos pero nos sirvió para acabar de convencernos de que el porteo era lo que queríamos.

wpid-picsart_1444605354150.jpgNuestro primer portabebé fue una bandolera confeccionada por miscanguritos de algodón 100% y una segunda que cosió mi suegra con el modelo de la primera (un sencillo plegado Sakura). Aunque nuestra intención era portear no sabíamos cómo iba a resultar así que preferimos hacer una inversión pequeña.

wpid-picsart_1444605070946.jpgTambién para el cochecito hicimos una inversión mínima. Al principio pensamos que lo mejor era ni comprarlo, Ivan estaba convencido, pero a mi me entraron todas las dudas esas de ¿qué voy a hacer sin cochecito? Si todo el mundo tiene uno por algo será… Esa idea se mantuvo tiempo en mi cabeza. Por suerte encontramos uno muy sencillo que nos costó poco más de 200 euros y que empezó a morir del asco en el despacho (solo lo usaba el gato que aprendió a deslizarse bajo la sábana que lo tapaba y se echó sus buenas siestas en el capazo).

Un año tardamos en darnos cuenta de que no le íbamos a dar ningún uso, 70 euros fue lo que conseguimos vendiéndolo de segunda mano y no sé decirte cuál exactamente, pero seguramente ese dinero sirvió para engrosar nuestra pequeña colección de fulares, bandoleras y otros portabebés.

wpid-picsart_1444604731970.jpgLa cosa es que a medida que pasaban los días más me/nos gustaba portear. Greta era una niña de muchos brazos y entre eso y el pecho a demanda (que los primeros meses es muy intensivo) el porteo fue una bendición. El comentario era siempre: ¡Esta niña nunca llora! Y así era.

Pero no solo era su tranquilidad y la nuestra, nos empezamos a dar cuenta que la relación con Greta se iba constituyendo en base a estar siempre a nuestra altura e involucrada en nuestras actividades y conversaciones. No se perdió nunca nada de lo que ocurría, su conocimiento y relación con el espacio publico ha estado siempre marcado por este hecho, no voy a decir que eso sea mejor que otra cosa, pero sí para nosotros ha sido muy importante poder mostrarle el mundo de esta forma.

wpid-picsart_1444604532097.jpgAsí nuestra colección de portabebés fue aumentando. Empezamos con la bandolera, luego un fular elástico que duró muy poco, lo justo para perderle el miedo a las telas y para convencerme de adquirir nuestro primer fular tejido. Ahí despegamos cómo familia porteadora.

De porteo intensivo a formarme como Asesora Continuum es todo un viaje.

¿Cómo salimos de casa?

esperando el trenCon lo justo. Cuando era bebé, una muda de ropa, un par o tres pañales y una toalla pequeña de cambiador (para mullido ya está el fular). Ah, y un poco de Cebenín (una especie de compresa de algodón que usábamos para limpiarle el culete con un poquito de agua) y la botella de agua, claro. Tenemos el mismo neceser para las cosas de Greta desde nació. Todo esto, más mi monedero, llaves y móvil, cabe en un bolso tipo “tote bag” y si es un simple paseo con una riñonera o un bolsito tenemos y teníamos de sobras.

Además, entre el pecho y que luego hicimos Baby Lead Weaning (os dejo a Eva Hache con Calleja), no hemos necesitado nada más. Bueno ahora llevamos muñecas, libros, playmobils, cubos y palas, la bici… Pero intentamos que sea una cosa cada vez y ya no llevamos pañales.

wpid-picsart_1444604642506.jpgEn cuanto a nuestra movilidad el porteo también nos ha ofrecido el poder olvidarnos de barreras arquitectónicas, moverse libremente sin el cochecito es una maravilla, nos da igual que haya escaleras o un suelo empedrado. Ivan y yo somos muy de salir a la calle a deambular y sé que con un cochecito nunca hubiese sido lo mismo. Para ir a comprar, depende, o me llevo una bolsa de rafia o el carro.

wpid-picsart_1444605304543.jpgCabe decir también que somos muy del Movimiento Libre, así que cuando se cansaba de brazos siempre había algún lugar dónde dejarla moverse libremente, y de más chiquitina el fular servía de “mantita” para colocarla encima.

Ahora con 29 meses nos pasa al revés, disfruta caminando y la porteamos a ratos cuando quiere teta, está cansada o necesitamos ir directos a algún lugar.

¿Y no te pesa?

Pesar, pesa, claro. Pero no me duele la espalda (os recomiendo efusivamente este vídeo).

wpid-picsart_1444607592710.jpgCuando porteas desde el primer día, el cuerpo, espalda y abdomen sobre todo, se va fortaleciendo. En su mayoría, las familias porteadoras no sufren de la espalda aún con distintas patologías. Imprescindible porteo ergonómico y un portabebé adecuado a nuestras necesidades, claro.

Además, pensad que normalmente a medida que van pesando más también están más desarrollados a nivel motor y necesitan menos porteo. A Greta la debo portear últimamente una media de entre 15 minutos y 1 hora diarias. Cuando era un bebé, podía pasarme el día fuera y portear un montón de horas con solo unas pocas paradas.

La cuestión estética.

wpid-picsart_1444605148933.jpgNo puedo obviar que llevar a mi hija en un fular me ha parecido siempre favorecedor, me he visto guapa y llevando un estilo de vida con el que me siento muy a gusto. Creo que eso es imprescindible, que la imagen que te devuelven espejos y aparadores sea la que te gusta. Que te veas guapa, dedicar un tiempo en escoger ese fular o portabebés con el que te sientas a gusto.

Da igual que tengas uno o tropecientos, se trata de que portear a tus hijos es algo muy potente que va a configurar tu imagen y tu estilo de vida mientras dure, así que creo importante que cuando te mires al espejo, poder decir: ¡Sí, esto es lo que quiero!

wpid-picsart_1444604996603.jpg

La ética también se manifiesta a través de la estética, eso no se puede olvidar y a eso me refiero cuando digo que portear a nuestros hijos forma parte de una imagen tan potente (hacía nuestros propios hijos, hacía el mundo y hacía nosotras mismas) que esa misma imagen debe hacernos sentir favorecidas (en el más amplio sentido de la palabra).

wpid-picsart_1444607458585.jpgSi estás empezando a portear o aún te lo estás pensando, que sepas que o lo haces de forma muy esporádica o seguramente te va a transformar. Portear forma parte de un estilo de vida y de una forma de crianza que trasciende en las relaciones con una potencia maravillosa.

Un fular es como un papel de regalo, envuelve una forma de atención a tus hijos, una mirada, una forma de relación con el mundo y hasta una forma de entender la propia identidad.

Que conste aquí que no tengo nada en contra de los cochecitos en sí, simplemente que a nosotros nos gusta el porteo y todo lo que nos a ofrecido y nos sigue ofreciendo, lo tangible y lo intangible.

Y no, no hemos usado nunca cochecito ni nos ha hecho falta hasta el momento. ¿Será lo mismo con dos o tres hermanos? No lo sé.

¿Quieres contarnos tu experiencia?

16 ideas sobre “¿No has usado nunca cochecito?”

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *