El bebé que vive envuelto

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El bebé que vive envuelto, vive pegado a un cuerpo que le late al oído. Es un cuerpo que es su cuerpo, es un cuerpo que habla, le habla. Un cuerpo mullido y líquido, firme y fuerte, envolvente y cálido. El cuerpo primigenio.

Al bebé que vive envuelto nada le es negado, vive colmado, escuchado, amado.

Al bebé que vive envuelto muchas voces lo acompañan, muchas miradas lo enternecen.

El bebé que vive envuelto es a veces desenvuelto, entonces se estira y su cuerpo es solo uno. Puede rodar, sentirse extraño y apasionado. De su cuerpo nacen impulsos de vida y movimiento.

El bebé que vive envuelto conoce cada vez más brazos. Existe otro cuerpo entre el suyo y del que es nacido. De ese otro cuerpo no emana el líquido que todo lo colma, pero le habla con una voz grave que también guarda en algún lugar de la memoria. Lo mece. Le gusta su cara, lo huele en la cama, se siente tranquilo.

El bebé que vive envuelto a veces llora y a veces canta. La vida lo empuja y lo arropa.

Al bebé que vive envuelto en telas y tetas, nada le falta. La vida es un regalo.

2 ideas sobre “El bebé que vive envuelto”

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