¿Qué recordarán los niños y niñas porteados?

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Soy del 78 y cómo la mayoría de madres y padres de mi generación no tengo la experiencia de haber sido porteada ni de haber tomado el pecho. Aunque sí recuerdo algunas noches en las que dormía en la cama de mis padres y todo lo que me evoca son buenas sensaciones. También recuerdo, esos días en que volvíamos tarde a casa, subir a hombros de mi padre y dormirme apoyada en su cabeza.

De bebé dormí algún tiempo en una cuna pegada a la cama de mis padres, tomé pecho 3 meses (que ya era mucho), me daban de comer cuando tenía hambre y me cogían si lloraba. Mi madre también me porteó un poquito en una especie de bandolera preformada (o ayudabrazos) para ir a “casa de los abuelos”. Se podría decir que tuve suerte.

En nuestra cultura no hay tradición de porteo y menos de lo que se entiende por porteo ergonómico, que es de la unica manera que se puede portear varios años (con una colgona pasar de los primeros meses es toda una proeza para padres y bebés). Así que no tengo ni idea de cuál será la memoria de mi hija cuando crezca. Ni siquiera sé si me echará en cara algún día no haber ido en cochecito.

Mi hija tiene poco más de 2 años y ya hace tiempo que ha empezado a dar el pecho a los muñecos (sobre todo mi teta) y a portear con cualquier cosa. Tenemos una bandolera que hizo su abuela y ya hace el gesto de ajustar. A veces me pregunto qué recuerdos tendrá, qué le quedará en la memoria o en aquel lugar en que se guardan las cosas sin imagen ni palabra. 

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Hace un tiempo leí a una chica que contaba que estando en la cola del súper con su hijo mayor a la espalda, un hombre negro y africano le comentó que si cerraba los ojos aún podía sentir el balanceo del caminar de su madre cuando iba porteado. Me pareció un recuerdo grandioso.

Está claro que no hace falta haber sido porteado (o tomar pecho o colechar) para tener buenos recuerdos de nuestra primera infancia (aunque espero que para mi hija lo sean y no me eche en cara lo del cochecito o vete a saber qué, algo caerá seguro). Simplemente a veces me pregunto qué recordará mi hija de todo esto y qué recordarán los hijos de estas familias que conviven con fulares, mochilas, bandoleras y demás artefactos (o uno solo, da igual). wpid-wp-1436279549659.jpeg

Cada vez hay más niños y niñas porteados. Niños que juegan y jugarán a portear a sus muñecas, que quizá porteen a sus hermanos más pequeños. Niños que se columpian en fulares o que ven a sus madres peleando que si la tensión que si el churrinudo o que discuten antes de salir el portabebé en el que quieren ser llevados. Niños y niñas a los que no se les hará raro tener entre manos una tela de casi 5 metros o una mochila con sus múltiples ajustes y cierres. Que lo habrán vivido y lo habrán visto. Pertenecerá a su infancia, a su identidad, a su experiencia, a su relación con sus padres, con el mundo y consigo mismos. ¿Qué recordarán? ¿Querrán portear a sus hijos? ¿Qué dirán de todas esas fotos familiares en posición ranita?

¿Querrá mi hija heredar mis nuestros fulares?

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