No puedo hacerlo por ti. Sobre los logros y las frustraciones.

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Muchas veces digo eso de que la autonomía no es obligatoria y que por lo tanto no vale la pena “exhortar” a nuestros hijos a hacer por sí mismos algo que no quieren hacer. Cosa que esto no es contradictorio con la idea de que a veces quizá si valga la pena no hacer por ellos eso que sí se han propuesto hacer (teniendo en cuenta siempre el momento madurativo y de desarrollo, claro). Parezco Groucho Marx 😉

En resumen: me parece importante la distinción entre exhortar a hacer algo que no quieren hacer y hacer algo por ellos.

Aunque ya digo que la línea es fina, poco clara y  al final nos toca a nosotros, sus madres y padres, hacer esa valoración. No hay recetas para esto, no hay una respuesta única y muchas veces nos equivocaremos, la maternidad y la paternidad, creo, también van de asumir estas cosas y tomar decisiones igualmente.

Hoy simplemente os voy a contar lo que pasó hace un par de noches. No lo doy como ejemplo a seguir sino como base para la reflexión. Muchas veces me preguntáis por estas cosas.

A Greta le fascina la gimnasia rítmica y la danza, me pide que le ponga vídeos en la tablet, presta mucha atención y luego se pega sus bailoteos y realiza las figuras que ve (aparatos caseros incluidos).

Hizo los 3 años en abril, así que los proyectos que se plantea hacer son cada vez más complejos y en muchas ocasiones la frustración es también más “compleja”, por decirlo de alguna manera. El conflicto es mayor y el sostén que necesita también creo que es algo diferente. Esta vez me pareció claro que debía apoyarla y sostenerla pero no hacerlo por ella por mucho que me lo pidiese y se enfadase.

A lo que voy, esta vez se había propuesto hacer el pino después de una sesión de vídeos de rítmica y quería que la sujetase por los pies, y aunque jugamos con ella y nuestros cuerpos (sobre todo Ivan) no tenemos costumbre de colocarla en posiciones que no realiza por sí misma, así que le dije que a hacer el pino tenía que aprender por sí misma, que yo no podía hacerlo por ella y que para eso necesitaba practicar y tiempo, igual que las gimnastas que dedican muchas horas, entrenamiento, esfuerzo y voluntad hasta que les salen los ejercicios y las figuras.

Sacamos el piano chiquitín para hacer sitio en la alfombra y le dije que hay quién aprende haciendo primero la vertical en la pared. En un primer momento le entusiasmó la ida y se puso a ello, pero se caía constantemente, decía que no podía y que la cogiese por los pies. Le decía otra vez que eso era algo que tenía que hacer por sí misma, que aprendería si practicaba y con el tiempo, que hacer el pino no es inmediato y que entendía su frustración. Volvía a la pared, seguía insistiendo en su empeño, de vez en cuando yo le decía si se daba cuenta de que se estaba colocando cada vez más estirada y en vertical. Caía, volvía, se reía, lloraba y otra vez otra conversación parecida y algún abrazo, así estuvimos un buen rato.

Cabe decir que ya era de noche y tarde, pero ella seguía ahí debatiéndose entre su logro y su frustración. Llego un punto en el que me pidió teta, ya agotada y, cuando parecía medio dormida e Ivan se levantó a apagar la luz de esa parte del salón, Greta abrió los ojos y le dijo que no, que la dejase encendida que ahora seguía practicando. Se durmió, como un tronco.

La autonomía no es obligatoria ni es independencia (sobre eso ya hemos hablado en otros post como este). La autonomía va de tomar las propias decisiones de forma consciente y responsable. Greta se había propuesto hacer el pino y en esa decisión debía enfrentarse a sus límites y a sus posibilidades. Eso no puedo hacerlo por ella.

Puedo acompañarla, sostenerla y comprenderla, puedo hasta darle ánimos y reconocer también sus logros, puedo ayudarla con el espacio o dando ideas, pero no puedo hacer el pino por ella, ese es su proyecto y es su proceso.

La cosa quedó en que seguiría practicando, fue lo último que dijo, no sé si en algún momento lo retomará ni cómo. Eso ya es cosa suya.

 

¿Os ha pasado algo parecido alguna vez? ¿Cómo lo habéis solventado?

Si te gusta no dejes de compartir. Gracias.

6 comentarios en “No puedo hacerlo por ti. Sobre los logros y las frustraciones.

  1. Hola…!
    Soy mami primeriza investigando sobre porteo, llegué a tu blog y ya me quedé leyendo…!
    Por mis circunstancias profesionales y de vida convivo con niños y adolescentes y al leerte me venía esta reflexión…:
    Partiendo de que el respeto a la autonomía tal y como lo planteas hace desarrollar un montón de recursos, a mí me funcionó en ocasiones dar una pequeña ayuda previa (en este caso coger los pies, como planteabas) con la consigna de “que tu cuerpo vea como se siente…observa cómo está tu cuerpo cuando estás en el pino completo, cómo se siente tu espalda, tu cadera, tus brazos…y memorízalo, así es como se siente hacer el pino…”
    En este caso el mensaje es enseñarle el camino al cuerpo, más que hacerlo por ti.
    No sé si sirve…Al fin y al cabo, las perspectivas, son infinitas!

    Un saludo y gracias por el blog…!

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  2. En ese caso particular, tomarla de los pies para que aprenda la posición es técnicamente correcto. Ayuda a lograr una posición alargada. Igualmente creo que la niña debería empezar a tomar alguna clase.

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    • Pues me alegra que me lo digas porqué también tenía mis dudas. En todo caso creo que debería hacerlo un “profesional” o si tuviese que ser yo sabiendo lo que hago, en qué momento y de qué manera. Estuve mirando y vi gente que había aprendido así pero también tengo esa imagen de entrenadora de gimnasia que pone una mano en el tobillo de las chicas, pero tampoco sé si eso es a posteriori, una vez han conseguido el equilibrio, mi hija no hace ni la vertical… Igialmente llegué a la misma conclusión, que quizá llevándola a clases ya cubriríamos todo ese entusiasmo que tiene por la gimnasia y que lo que tenga que hacer lo haga con un o una profesional. Lo que me echa atrás es que pueda convertirse en una exigencia más que en un disfrute, pero seguramente hasta que noempueze no lo sabremos. Gracias por escribir Eliana.

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      • Genial. Hay lugares más recreativos y otros más exigentes, pero a esa edad siempre son clases más lúdicas, como una iniciación. La exigencia viene unos años más adelante, y de ahí debería ir creciendo gradualmente para el que quiere hacerlo, o seguir siendo algo recreativo.

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