Habitar el seno materno (piel con piel).

lon46405

Fotografía de Eve Arnold

Esta vez quisiera abordar las razones por las que parte parte de mi trabajo, como pedagoga y acompañante en la maternidad y la crianza, es la promoción de la Crianza en Brazos y la Lactancia Materna, así como lo que entendemos que es un bebé/niño y lo que necesita, ya sea desde el Porteo Ergonómico, el Movimiento Libre o las relaciones que se establecen dentro de la familia .

Esto no quiere decir que no comprenda las circunstancias y los motivos por los que muchas madres y familias deciden optar por otras formas de crianza o las razones circunstanciales que han podido impedir llevar a cabo una u otra cosa, no entro a valorar las vicisitudes personales, pero creo igualmente importante dar a conocer también las necesidades del bebé humano desde un punto de vista más biológico y fisiológico. Luego cada familia que decida cómo criar a sus hijos.

La cría humana

Desde el paradigma actual (conjunto de ideas y preceptos arraigados en una cultura) tendemos a creer que las crías humanas son seres completamente indefensos y, aunque es cierto que nacemos muy inmaduros, los bebés no son seres completamente incapaces. La cría humana tiene la capacidad de mamar, está programada para mamar, solo necesita estar en el lugar adecuado para poder accionar esta capacidad, necesita estar en su habitat. Y ¿cuál es el habitat de la cría humana? El cuerpo de la madre.

Pero vayamos por partes.

Nils Bergman, Director de la Maternidad del Hospital de Mowbray (Africa del Sur) lleva años trabajando sobre los Cuidados Madre Canguro o Kangaroo Care. Sus trabajos se centran en un cambio de paradigma sobre las necesidades del bebé recién nacido y especialmente en las necesidades del bebé prematuro. Bergman se hace ésta pregunta: ¿Qué necesita un recién nacido?

Desde la biología, se entiende que cualquier organismo necesita de unas condiciones especiales para sobrevivir. Una de esas condiciones es el hábitat como lugar físico y, otra condición, es el nicho como el conjunto de comportamientos apropiados que conducen al desarrollo y la vida, pero para que se puedan dar toda esta serie de comportamientos apropiados para la vida, hace falta estar en el hábitat adecuado. En la cría humana, el hábitat adecuado es el cuerpo de la madre, y el nicho, se representa en la acción de mamar. Bergman escribe:

Uno de los comportamientos esenciales para la supervivencia del pequeño mamífero es la lactancia. El recién nacido, incluido el humano recién nacido, no necesita más que estar en el lugar adecuado para poder mamar correctamente: apegado al pecho de su madre. Cuando mama, el recién nacido respira mejor, se alimenta mejor y está protegido. La lactancia satisface todas las necesidades fundamentales de la pequeña criatura de manera óptima

De esta forma, cuando el bebé se encuentra en su hábitat (la madre) es capaz de poner en acción el nicho o aquellos comportamientos adecuados para la vida, mamar. Así el cuerpo de su madre y mamar proporcionan al recién nacido nutrición, oxígeno, calor y protección. En resumen, todo lo que necesita.

lon5785

Fotografía de David Hurn

Esto también toma sentido sabiendo que los seres humanos nacemos inmaduros, mucho más que otros mamíferos. No parece estar muy claro ese punto de “maduración” que pueda equiparnos al resto de mamíferos al nacer, pero muchos apuntan eso de los 9 meses dentro (gestación) y 9 meses fuera (exterogestación, que suele coincidir su fin con el inicio del gateo), otros os dirán que hasta que no se vayan de casa no culmina la maduración y aún así estará por ver 😉

Fuera de bromas, los seres humanos somos animales “naturalmente culturales” así que hay aspectos de la maduración difíciles de acotar, lo que está claro es que el hábitat del recién nacido, antes que “el basto mundo” es el cuerpo de su madre, y es ahí dónde todas las capacidades del recién nacido pueden expresarse.

Natalie Charpak, presidenta de la Fundación Canguro, pediatra especializada también en los Cuidados Madre Canguro para bebés prematuros y autora del precioso libro Bebés Canguro, escribe sobre cuándo es óptimo dejar la posición canguro en bebés prematuros:

“Lo que tiene de maravilloso la posición canguro es que no hay un momento preciso para “sacar” al bebé; es él mismo quien sabe cuándo dicha posición ya no es útil: cuando regula su temperatura empieza a sudar y a protestar para deshacerse de la posición que le impide moverse y estirarse. En los países cálidos, lógicamente, el bebé reclamará antes salir de la posición canguro que en los países fríos. ¡Dejémosle hacer! Es como si reclamase nacer…”

Seguramente este bebé que necesita salir de la posición canguro (prematuro o a término), reclamará al rato volver a ella. Confiemos. El bebé no es un ser incapaz y si escuchamos con atención nos dirá lo que necesita.

Es representativo que un bebé nacido a término y colocado sobre el cuerpo de su madre haciendo piel con piel, buscará su pecho para agarrarse y mamar. Es lo que se conoce como afianzamiento espontáneo.

Así, igual que habitar el cuerpo de la madre pone en marcha las funciones necesarias en el bebé para su supervivencia: oxigenación, nutrición, calor y protección. Estar separado de sus madre provoca, en las crías humanas, que se desencadenen unos esquemas de respuesta encaminados no al desarrollo y la vida, si no a la supervivencia y la muerte.

par91988

Fotografía de Larry Towell

Este tipo de respuesta del bebé separado de su madre puede describirse en 2 fases: 1) la hiper vigilancia, que es un estado frenético (estrés) de angustia, miedo y pánico que se manifiesta en forma de lloros y alaridos, produciendo un estado hiper metabólico en el cerebro; 2) la disociación, que es la reacción a la fase 1, un estado de embotamiento y retraimiento, conservación y repliegue. La oxigenación se vuelve precaria, baja el ritmo cardiaco y la temperatura. El bebé deja de llorar y se desconecta para “conservar su energía”.

Ésta es la profunda diferencia entre lo que Bergman da a llamar Mother/Other. Madre u Otros, para la cría humana no existe nada más. En el cuerpo de la madre el bebé está en su hábitat y puede crecer y desarrollarse de forma óptima; fuera del cuerpo de la madre el bebé se prepara para no morir, la angustia se apodera de él y no puede hacer más que esperar a que vuelva su madre para retomar aquello que lo conduce a la vida, mamar.

En el seno materno

Podemos decir entonces, que el hábitat del recién nacido es el seno de su madre, seno en el sentido del pecho/teta/lactancia materna, y seno en el sentido del lugar de cobijo y protección.

Los bebés encuentran en el cuerpo de sus madres todo lo que necesitan: nutrición, calor, oxigenación y protección. El cuerpo/seno de la madre será todo su mundo hasta que esté preparado para ese otro nacimiento, mucho más gradual y progresivo, con sus idas y venidas, con no te alejes mucho, necesito verte, escucharte y olerte, si tú no estás no hay mundo, todo es hostil, tu cuerpo es mi vida, déjame ahora un poco, voy a estirarme, no te alejes, ya lo haré yo cuando esté preparado.

par92081

Fotografía de Larry Towell

No se trata tampoco de que nos pasemos las 24 horas del día pegadas a nuestras crías, la idea es que comprendamos sus necesidades y que dentro de lo posible nos podamos comprometer con nuestros hijos e hijas para su cuidado. El vínculo entre madre y bebé es fundamental para la supervivencia de la cría y para la salud de ambos.

Ahora ya sabemos que la separación intensiva entre madre y bebé, junto con no dar el pecho, puede provocar la depresión post parto o el maltrato y/o abandono infantil, que prácticamente no se conoce cuando la relación de apego (piel con piel) se ha iniciado nada más nacer.

De la misma manera que el bebé es un mamífero, la madre también lo es, e igual que el bebé está preparado para estar en el cuerpo de su madre y engancharse al pecho nada más nacer, la madre está preparada para tener a su bebé en brazos y dar el pecho nada más parir.

Se trata así, de que comprendamos por qué lloran cuando los dejamos en la cuna, por qué en su mayoría no duermen solos o se despiertan si no están en brazos o nos alejamos, por qué se pasan el rato pegados a la teta o por qué eso de que los bebés solo comen y duermen es así, pero casi siempre encima nuestro.

Y también se trata de que comprendamos por qué, en muchas ocasiones y cuando se da una relación íntima desde el primer momento, no queremos dejar a nuestras crías paseando de brazos en brazos o porqué nos entra la llorera cada vez que pensamos que a las 16 semanas se nos acaba la baja maternal. No somos unas flojas ni somos unas incompetentes ni nos a dado un ataque de hiper protección o hiper maternidad, que le llaman ahora. Simplemente todo nuestro organismo está en disposición de ejercer la maternidad, y la maternidad, digan lo que digan, se ejerce en gran medida, desde el cuerpo. La mujer tiene la capacidad de ser dos.

Como bien dice Nils Bergman hace falta un cambio de paradigma, hace falta cambiar la idea que tenemos de lo que es un bebé y de lo que necesita. Un cambio de paradigma que implique un cambio de relación, una nueva forma de dar la bienvenida a los recién nacidos, de acogerlos en nuestro seno, porque el seno es la teta nutritiva y el seno es el hogar, el amparo, el abrigo y la protección (también de la comunidad y las políticas contemporáneas).

Y personalmente añado, que hace falta también un cambio de paradigma que implique una revisión en profundidad de las políticas sobre conciliación y la comprensión social del maternaje.

Los bebés son seres capaces y las madres somos seres capaces. Ni malcriamos bebés ni somos unas flojas.

El paradigma somos todos.

———————-

Referencias principales:

-Nathalie Charpark. Bebés canguro. Editorial Gedisa, Barcelona, 2006.

-Nils Bergman. El cuidado madre canguro (Kangaroo Mother Care). Sextas Jornadas Internacionales sobre lactancia, París, 2005.

-Formación Asesoras Continuum 2015.

*Todas las fotografías pertenecen a Magnum Photos

———————-

Si quieres conocer más sobre este tema y/o necesitas recursos y orientación en tu crianza, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Es mi trabajo 😉 

Puedes conocer más en Servicios y Contacto o escribirme directamente a tetaaporter@gmail.com

Si te ha gustado y/o tienes algo que decir, no dejes de comentar y compartir.

¡Gracias!

7 comentarios en “Habitar el seno materno (piel con piel).

  1. Me encanta cómo escribes y tu enfoque. Otra asignatura pendiente es ver dónde queda la corresponsabilización padre/madre en todo esto de la crianza, sobre todo durante los primeros meses en los que el bebé es una prolongación de la madre. En nuestro caso, que somos muy feministas los dos, fue toda una sorpresa descubrir lo descompensada que quedaba la balanza con la lactancia (ilusa de mí, no sabía que me pasaría varias semanas con la teta fuera prácticamente 24 horas al día ;). El papel del padre corresponsable es muy importante en esta fase (para mí supone cuidar del tandem madre-hija/o y de todo lo demás, que es muchísimo), pero hay que definirlo y abordarlo bien para que la familia esté preparada, ¿no te parece?

    Le gusta a 1 persona

    • Tienes toda la razón, el papel del padre es fundamental para dar apoyo, protección y cuidado de forma que así la madre lo tenga mucho más “sencillo” en todo lo que el bebé y su propia persona requiere, sobre todo esos primeros meses que comentas. Merece un post!

      Muchas gracias y un abrazo,
      Romina

      Me gusta

  2. 9 meses solo de maduración nuestras crías? Yo creo que venimos mucho menos preparados al mundo que otros mamíferos. Casi que necesitamos 13 años de crecimiento exterior para estar al mismo nivel que un perro, por ejemplo, cuyas hembras tienen el primer celo entre los 6 o 12 meses.
    En cuanto al resto, estoy totalmente de acuerdo, hay que fomentar ese vínculo con nuestros bebés 💝

    Le gusta a 1 persona

    • Es cierto, quizá no he sido bastante clara, me refería a una maduración suficiente que pueda equiparase a otros mamíferos. Pero ya digo también que hay quién dirá que no estamos maduros hasta que nos vayamos de casa… Depende de cómo se entienda la maduración o a qué nos refiramos exactamente. Maduros para? Principalmente quería dejar patente que nacemos muy inmaduros y que por eso se habla mucho de lo de 9 meses de gestación 9 meses de exterogestación. Igual lo edito, Gracias por el apunte!

      Le gusta a 1 persona

      • Estoy de acuerdo con lo de 9 meses dentro y 9 meses fuera, porque es verdad que es en ese momento cuando dejan de ser tan “bebotes” 😉 pero de ahí a madurar… ¡Algunos no lo hacemos en la vida!

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s