Movimiento libre y vida cotidiana.

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En el anterior artículo Movimiento libre y Actividad autónoma. ¿Qué implican? miré de clarificar los conceptos de Movimiento libre y Actividad autónoma, así como las implicaciones que tienen en el desarrollo psicomotor y de la personalidad en la infancia.

En este artículo, más centrado en la vida cotidiana, quiero dar algunas pistas para conciliar esta forma de entender el desarrollo motor y de la personalidad, en nuestras casas y en conformidad con la vida cotidiana en un hogar.

Antes de empezar me gustaría recoger unas palabras de Emmi Pikler:

Cuidar a un infante es una labor realmente difícil. Cada día se aprenden cosas nuevas, cada día significa una nueva vivencia, al final del día pensamos en las cosas que hemos hecho, cómo lo podríamos haber hecho mejor. Es difícil hacerlo perfecto… cometemos muchos errores… siempre se puede hacer mejor

Así es, cuidar de un bebé es una tarea difícil y de mucha responsabilidad. De cómo lo hagamos ahora dependerá en gran parte lo que serán y cómo se expresarán nuestros hijos de adultos. No vamos a poder hacerlo siempre perfecto ni de la forma más óptima, pero si podemos poner interés y atención. Podemos poner nuestra voluntad en esta tarea que no va a ser siempre fácil pero bien puede llegar a ser muy hermosa.

Las madres (y los padres) acostumbramos amar a nuestros hijos y a querer darles lo mejor de nosotros mismos. Esa creo, es la tarea más importante.

No quiero que este artículo se convierta en unas instrucciones para ninguna familia. Simplemente quiero, como madre y pedagoga, colaborar en la difusión de una mirada hacía la infancia que me parece realmente potente. Aquí mezclo lo que he aprendido, leído y experimentado, tanto como pedagoga como en mi actual maternidad.

Simplemente me gustaría ofrecer algunos recursos, ideas o reflexiones a aquellas familias a las que les pueda ser útil. No forman parte de ninguna verdad.

También me he equivocado mucho y me sigo equivocando, me engancho en cosas que ni sabía y me angustian otras completamente nuevas para mi y que cómo profesional ni siquiera se daban. Ser madre es otra cosa.

Así que vamos a ello.

¿POR DÓNDE EMPIEZO?

Bien, pongamos que te encuentras con un recién nacido en brazos, acabas de descubrir a Emmi Pikler y el movimiento libre e inmediatamente te preguntas ¿ahora qué?

Recordaremos primeramente que siempre que el bebé se encuentre fuera de los brazos, lo dejaremos boca arriba en una superficie firme. La posición boca arriba es una posición relajada y a su vez de ésta parten el resto de movimientos y posiciones, como vimos en Movimiento libre y Actividad autónoma. ¿Qué implican?

Será mejor empezar a ponerlo boca arriba, como actividad en sí (otra cosa ponerlo a dormir o cambiarle el pañal), una vez su musculatura esté perdiendo el tono en flexión para ganar tono en extensión (que dejen de parecer una bolita). Si prestamos atención nos daremos cuenta en que momento empiezan a demandar más espacio y más tiempo para moverse.

movimiento libre

No es necesario empezar directamente en el suelo (hay bebés a los que el suelo se les hace demasiado grande y los incomoda) podemos empezar en la cama si es firme o en el sofá si también es firme y tiene suficiente espacio (nosotros empezamos en la zona de la chaise longue).

Una vez veamos que empieza a darse la vuelta, o intentarlo, seguramente será el momento de pasarlo al suelo ya que necesitará más espacio. Siempre en posición boca arriba.

Si vemos que se movía con mayor soltura en el sofá o la cama podemos rodear su espacio con cojines o con nuestras propias piernas, de manera que se sienta más recogido y pueda ganar en seguridad.

Le dejaremos algunos materiales sencillos a su alcance. Ni los colocaremos lejos “animando” a que se mueva, ni se los colocaremos en las manos. Simplemente al alcance para que el bebé decida. Con 2 o 3 hay de sobras con un bebé de pocos meses.

En este punto es importante no hacer uso de “gimnasios” (esos aparatos de los que cuelgan distintos objetos y que se colocan encima del bebé en posición boca arriba). Estos “gimnasios” despistan del entorno y del propio movimiento. Es suficiente con dejar un par de objetos sobre el suelo y al alcance, a disposición.

Podemos y debemos hablarles y comunicarnos con ellos pero es igual de importante darles espacio y tiempo para que puedan concentrarse y estar a sus cosas y a su aire (sin ser obligatorio para el bebé)

movimineto libreIremos ampliando el espacio y las posibilidades de movimiento, así como la cantidad de materiales de juego y exploración, a medida que su capacidad también sea mayor. Cuanto más acondicionada esté toda la casa más tranquilos estaremos nosotros y más posibilidades tendrán ellos y ellas.

El espacio y los materiales deben ser siempre seguros y adaptados. No dejar ventanas abiertas a las que puedan llegar, objetos punzantes sobre los que puedan caer y los muebles bien cogidos a las paredes.

¿QUÉ HAGO CUANDO LLORA Y/O SE INCOMODA?

Primeramente lo acompañaremos con la voz. Le diremos que estamos allí con él y si necesita algo o se siente incómodo (lo que se nos ocurra en esta línea).

Si este acompañamiento verbal no lo resuelve le podemos decir que nos parece que nos necesita y lo cogeremos en brazos.

A partir de aquí podemos esperar un poco y volver a probar suelo o directamente cambiar de actividad. Lo que os parezca más adecuado y según veáis a vuestro hijo/a.

También existen 2 situaciones típicas que a veces no saben resolver por sí mismos y van a necesitar nuestra ayuda:

  • Una vez se dan la vuelta boca a bajo puede ser que no sepan volver a la posición boca arriba cuando estén cansados y entonces se cansen o lloren. Si los vemos en esta situación les recordaremos primero que pueden probar a darse la vuelta y si incómodos les diremos que nos parece que necesitan descansar y que vamos a ponerlos boca a bajo. Y los devolvemos a la posición inicial.
  • Una vez se empiezan a poner de pie antes de andar a veces no saben volver al suelo, les preguntaremos si necesitan nuestra ayuda y si nos parece que sí los devolveremos a una posición anterior.

¿VA A GATEAR?

Como comenté también en el anterior artículo, todos los niños gatean si han tenido oportunidad y no existe ninguna patología.

Por norma general los niños/as que no han gateado ha sido porque han sido sentados (recordad que de forma natural se sientan después de gatear) o porque enseguida se les ha instado a que caminasen. Que un niño/a se ponga de pie por sí mismo no quiere decir que esté a punto de caminar ni que requiera de ninguna ayuda. Pueden pasar meses entre ponerse en pie agarrados y empezar a dar los primeros pasos.

¿Y cómo sé que está dentro del tiempo que le toca?

Emmi Pikler, en sus investigaciones, pudo ver unas tendencias generales dentro de unos determinados rangos de edad. Lo que no quiere decir que se tenga que hacer tender a ningún niño/a a esa “norma”.

Es importante fijarse en la calidad de los movimientos y que vayan madurando en una variedad de posiciones, así como darles tiempo y espacio para realizarlos sin intervenciones.

Y sin intervenciones también quiere decir poder realizarlos sin unos padres agobiados porqué a tal o cuál mes le toca hacer esto o lo otro.

Comparto esta tabla solo para dar cuenta de la amplitud en el rango de tiempos que se indica, esperando relajar a muchas familias e instando por lo contrario a que los niños dispongan de ese tiempo sin expectativas, ni comparaciones ni agobios. Que puedan moverse libremente y liberados de.

TABLA FASES

ME TIENDE LA MANO ¿QUÉ HAGO?

Pensar que cuando un niño tiende la mano es que está pidiendo ayuda para moverse (sentarse, caminar, levantarse) es algo que colocamos los adultos, seguramente por una cuestión cultural. De esta forma y casi sin darnos cuenta podemos llegar a establecer dinámicas de dependencia.

Si nos tiende la mano, lo que hicimos nosotros y también se hace en el Instituto Loczy, es interpretar que el niño está demandando atención y relación. Se le da la mano, se le habla y se le coge en brazos si lo necesita, pero en ningún caso se le lleva a una posición que aún no ha logrado por sí mismo ni se le ayuda a realizar ningún movimiento.

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Otra cosa es cuando usan nuestro cuerpo para apoyarse o realizar nuevos o distintos movimientos. En eso no hay ningún problema, además es natural que el cuerpo de una figura de apego le pueda dar seguridad y a su vez el placer del contacto y la relación.

wpid-picsart_1443995019840.jpgTambién en otras ocasiones pueden demandar ayuda más explícitamente. Imaginad un niño/a que quiere salir de una caja un tanto inestable y en la que se ha metido por sí solo. Podremos decirle que estamos allí con él, que nos parece que necesita ayuda y decirle, por ejemplo, te sujeto la caja. Si vemos que sigue encallado podemos decirle que nos parece que lo está pasando mal, que no hace falta que resuelva la situación en ese momento y que lo cogemos en brazos. También le podemos decir que puede volver más tarde si quiere probarlo otra vez.

Es importante en este punto no emitir ningún tipo de juicio.

Por otro lado en Loczy y/o otras instituciones en las que se trabaja el movimiento libre se mira de adecuar el mobiliario de forma que esté adaptado al momento madurativo. Que responda a su necesidad de movimiento y exploración pero que a su vez no suponga una frustración constante ni un peligro. Ya sabemos que esto en casa es a veces complicado, además de que los niño/as también van a casas de otras personas, la calle, parques…

De todas formas, hay que distinguir cuando necesitan ayuda para ser “rescatados” de una situación en concreto (ocurre poco pero puede ocurrir), de la ayuda cuando quieren hacer algo que no pueden hacer por sí mismos, en este último caso es trabajo del adulto no establecer este tipo de dinámicas.

NO QUIERE HACER ALGO QUE SÉ QUE SABE HACER.

Cómo ya comenté en el anterior artículo, la autonomía no es obligatoria.

Judit Kelemen, educadora de Loczy, comentaba en una jornada más abajo citada que, en la actual escuela, para indicar que es el momento de la comida les enseñan el babero a los pequeños/as. Dice que entonces pueden pasar tres cosas (imaginemos un bebé que ya gatea):

  1. Que le enseñen el babero, lo vea y siga a sus cosas. Esto indicaría que no quiere comer en ese momento. Se respeta su decisión y si acaso se puede probar más tarde. Nada más y sin ninguna insistencia ni reproche. El respeto al apetito es básico.
  2. Que le enseñen el babero, lo vea y venga gateando. Esto indica que tiene hambre y quiere comer.
  3. Que le enseñen el babero, lo vea y se muestre contento agitando los brazos para que lo cojan. ¿Qué hacemos? Pues vamos a buscarlo porque parece que quiere comer pero no gatear.

En este último caso no se le exige que gatee, ni se le pide, ni se le chantajea, ni siquiera se espera a eso de si tiene hambre ya vendrá. Desconocemos los motivos por lo que en ese momento prefiere no gatear. Así lo mismo ocurre con niños que ya saben bajar escaleras pero solo las bajan a veces o saben caminar pero no quieren.

Se entiende que vamos a respetar este tipo de decisiones y/o necesidades (no sabemos tampoco a qué responden) siempre que sea posible.

EL CAMBIO DE PAÑAL

El cambio de pañal es un clásico y algo por lo que muchas familias que conocen el movimiento libre y los trabajos de Loczy se han sentido frustradas.

En el Instituto Loczy (ahora escuela) y en las escuelas que trabajan desde esta mirada, se le da mucha importancia a los cuidados diarios. El cambio de pañal es uno de los momentos que se consideran más significativos. Es un momento que tiene que ver con la intimidad del bebé o niño/a, con la percepción de su cuerpo y una oportunidad para fortalecer el vinculo para el educador/a o acompañante.

Se ha dado en llamar “coreografía del cambio de pañal” y se trata básicamente de realizar movimientos suaves, pidiendo siempre permiso al niño/a e indicándole lo que vamos a hacer a continuación. Siempre también en un tono suave y cariñoso y promoviendo a su vez la colaboración del pequeño/a. Para ello se les cambia el pañal de pie en cuanto tienen una marcha segura y se les da tiempo pacientemente para que sean partícipes de ese momento. Subirse y bajarse lo pantalones, abrochar o desabrochar botones y cremalleras, quitarse o ponerse el pañal por sí mismos… Siempre en la medida de la demanda del niño/a. Y podría seguir detallando.

¿Pero qué ocurre en casa? En casa los niños acostumbran a huir y quejarse. Los bebés muchas veces lloran y se sienten molestos y en cuanto caminan, corren o expresan rotundos ¡no!

Lo que viene a continuación es mera especulación, no por ello menos pensada. En la escuela (trabajé muchos años en ellas) los niños están deseando que llegue el momento del cambio de pañal. Tienen que compartir al adulto con otro montón de bebés o niños/as y el cambio de pañal significa ese momento en el que el adulto de referencia va a estar completamente por uno, atendiéndolo de forma individual. Hay niños que piden ser los primeros y llegan a hacer cola esperando su turno.

En casa, aunque haya hermanos, nuestros hijos no suelen tener que “competir” por nuestra atención de la misma forma que en un grupo grande, así que el momento del cambio de pañal suele significar una interrupción de algo más interesante o gratificante. Pensad en un bebé en una escuela. Resulta imposible tenerlos a todos en brazos a la vez, así que el cambio de pañal suele significar que se los coja y se los atienda de forma particular. En casa es todo lo contrario, en el momento del cambio de pañal al bebé se le suelta o se lo saca de alguna otra actividad, entretenimiento o mimos.

Algunas recomendaciones:

  • Anticipar y verbalizar. Ahora cuando acabes tal cosa o cuando lo que sea, te cambiaré el pañal. También el decir, te voy a coger, te voy a levantar la camiseta, te voy a…
  • Palabras y gestos suaves y cariñosos.
  • Interrumpir lo mínimo. No suele venir de cinco minutos, ni las cacas ni los pipis, así que si está concentrado/a en algo mirad de esperad dentro de lo que sea posible.
  • Tomarlo con calma y dar tiempo para que participen.
  • En cuanto caminen de forma segura se puede cambiar el pañal de pie. Eso les permite una mayor participación y la sensación de interrupción es menor. Poder participar también hace más interesante este momento.

Emmi Pikler decía que los bebés tocan a los otros y a las cosas cómo los han tocado a ellos.

Pero lo dicho, si huyen, no desesperéis y tomarlo con calma. No va a llevar siempre pañal 😉

ACONDICIONAR LA CASA

Ya hemos comentado que una de las tareas fundamentales del adulto es acondicionar el espacio y los materiales para favorecer todo este desarrollo y maduración psicomotora.

En la foto podemos observar una típica “sala Pikler” con su “mobiliario Pikler”. Podemos ver el suelo de madera firme y cálido, así como todo un mobiliario que permite subir y bajar, escalar, desplazarse por rampas, entrar y salir, pasar por debajo o por encima…

La mayoría de familias no tenemos acceso a este tipo de mobiliario ni tenemos tanto espacio en un piso. ¿Qué podemos hacer?

Es básico acondicionar el suelo y crear un espacio agradable y en parte diáfano en el que puedan moverse a sus anchas. En este espacio podemos colocar algunos elementos que den respuesta a la necesidad de los infantes de realizar distintos movimientos a así cómo ensayarlos.

Para los bebés más chiquitines se puede poner algún tipo de alfombra o manita, sobre todo hasta que gatean, pero es importante que no se arrugue ni se deslice o se puede convertir en un estorbo y un impedimento para el movimiento.

Nosotros teníamos unas baldosas frías y duras, nada agradables para nuestra hija ni para nosotros, así que una vez empezó a salir de la “colcha” cubrimos gran parte del salón y el despacho, dónde más rato pasábamos, con suelo de vinilo. El vinilo que compramos era cálido, no tan duro cómo unas baldosas, completamente antideslizante y se podía barrer y fregar con facilidad. Existen en distintos grosores, texturas y diseños. Recomendable un suelo (o mantita) sin estridencias que no despiste del propio movimiento u objetos que se están explorando.

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También teníamos pufs de mimbre y algún colchoncito, cojines y algunas cajas llenas de libros (para que quedasen duras y no resbalasen) que servían de escalones. Pusimos un par para que nuestra hija pudiese subir y bajar del sofá.

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Nunca le enseñamos a usarlo, pasó algún tiempo allí sin uso cómo escalera, hasta que descubrió que podía usarse para subir.

Eso sí, nuestra casa (o casas en las que hemos vivido) ha ido cambiando mucho. Hay que estar pendiente del espacio, el material y el mobiliario en relación a las necesidades de movimiento y actividad que van a ir expresando nuestros hijos.

Por otra parte, muchas veces es complicado tener en casa rampas o túneles, espalderas y cosas del estilo, así cómo espacios diáfanos en los que poder moverse, sobre todo cuando empiezan a gatear.

Para eso podemos aprovechar los parques y otras opciones del espacio público, hasta las rampas para el carrito de la compra que tienen muchos comercios pueden ser una buena opción para practicar el movimiento en planos inclinados.

O los hermosos suelos que muchas veces tenemos a mano y a los que hasta el momento no habíamos prestado atención.

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Como ya comenté en Movimiento libre y Actividad autónoma. ¿Qué implican? evitaremos dentro de lo posible, zonas “oscuras” dentro de la zona de juego que requieran constantemente de un “no” por parte del adulto. Este aspecto nos dará la tranquilidad de poder acompañar a nuestro hijo/a desde la distancia que el decida y sin conflictos por la seguridad o la conservación de según que objetos.

Ropa amplia, cómoda y siempre que sea posible descalzos o con zapatos sin suela dura y antideslizantes, tipo patucos de piel (los calcetines acostumbrar a resbalar). Pensad que no es suficiente con antideslizante en la suela ya que, por ejemplo, usan también el empeine para gatear o colocarse de rodillas o en otras posiciones. Los pies son puntos clave de equilibrio y agarre, además son múltiples las sensaciones que se reciben por los pies. Es recomendable no usar zapatos con suela hasta que no anden de forma segura por la calle.

MATERIALES DE JUEGO

En general se opta por lo que se ha dado en llamar “materiales desestructurados”, que no son más que materiales sin un objetivo concreto ni una finalidad más allá de las múltiples posibilidades del material en sí. Se trata de materiales, en su mayoría cotidianos, naturales y simples, que no necesiten de explicación para su uso. Que se puedan tocar, coger, chupar… que no comporten peligro y que el bebé o niño/a pueda experimentar a placer y por propia iniciativa.

Telas, aros de madrea o metálicos, tapas metálicas, rulos, canutillos, hueveras de cartón, cintas de tela, gomas tipo cinturilla, objetos diversos de madera, cuencos, cestas, coladores metálicos, cadenas metálicas, conchas y caracolas, piedras de distintos tamaños… Existen diversidad de objetos cotidianos que pueden resultar muy interesantes para sus exploraciones. Se busca la diversidad de formas y materiales, buscando experiencias distintas para los distintos sentidos: vista, tacto, gusto, oído y olfato.

Cuando hablamos de un bebé chiquitín es suficiente con 2 o 3, e iremos diversificando a medida que lo vaya demandando.

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Los materiales estarán a disposición, a su alcance y siempre en el mismo lugar cuidando la estética, pero sin imponer una forma de uso. Se pueden mezclar, trasladar y lo que se les ocurra. Se puede ir recogiendo de tanto en tanto, pero la prioridad será siempre la actividad del niño/a.

Tampoco se les obliga a recoger, se entiende que una vez están maduros y si el adulto tiene costumbre de hacerlo, los pequeños/as lo harán.

Como dice una buena amiga maestra, los niños en la escuela juegan con juguetes porque no tienen otra cosa.

CUNAS, CORRALITOS Y HAMACAS

En el Instituto Loczy se usan las cunas para dejar a los bebés bien chiquitines en un espacio seguro y tranquilo. También los parques (inmensos) para separar espacios.

Un parque o cuna puede ser de utilidad cunado tenemos que ducharnos o cocinar o en momentos puntuales en los que no podemos vigilarlos ni los podemos tener con nosotros/as.

Siempre que su uso sea esporádico y puntual es más óptimo, en cuanto al movimiento libre se refiere, un parque que una hamaquita ya que en el parque se pueden mover y una hamaquita deja al bebé inmóvil.

El problema de espacios tan reducidos, cómo un parque típico, que se puede ver el desarrollo motor interrumpido y condicionado. Pasar mucho rato en un parque puede ser causa de que le bebé no llegue a gatear o lo haga culeando, aunque no se le haya sentado nunca, ya que no dispone de suficiente espacio para que ese movimiento se desarrolle.

Las hamaquitas y maxicosis, dejan a los bebés inmovilizados y además, en muchas ocasiones, en posturas poco recomendables. No deberían tener más uso que el de sistema de retención homologado para el automóvil.

TACA TACAS Y ANDADORES

Los taca-tacas y andadores están completamente desaconsejados. Colocan a los niños/as en posturas a las que no han llegado por sí mismos, les fuerzan a estar de pie y/o caminar (de una forma extraña que a veces necesitan desaprender) a la vez que inmovilizados dentro de una estructura que no permite más experiencia que la de ir dando tumbos de un lugar a otro. Además se le suma que pueden ser causa de accidentes graves y en países como Canadá está prohibida su venta.

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CRIANZA EN BRAZOS

Sé que este tema está en constante debate y hasta la propia Pikler no entendía a veces por qué se relacionaba el “movimiento libre” con el no atender al bebé:

“Esto se ha prestado a confusión; algunos interpretan mi intención atribuyéndome la idea de que, en general, no hay que ocuparse del niño pequeño. ¡Lejos de mí semejante pensamiento! Es absolutamente preciso ocuparse de él, intensamente incluso. Además de la satisfacción de sus necesidades corporales, su buen desarrollo dependerá de la creación de relaciones humanas adecuadas, de la relación íntima con su madre (o con la persona que se ocupe de él)”.

Sí es cierto que los estudios se desarrollaron en un orfanato y más tarde en escuelas, que la vida en un hogar es distinta a la vida en cualquier tipo de institución, que los tiempos han cambiado y que ahora tenemos otros conocimientos sobre los bebes y sus necesidades. Pero la mirada de Pikler y de sus herederos sigue siendo la misma. Al bebé hay que atenderlo siempre y dar siempre respuesta a sus necesidades. Al bebé hay que tratarlo con amor y respeto. Cualquiera que lea a Emmi Pikler y a sus herederos podrá dar cuenta de lo que estoy diciendo. Precisamente en esta forma intensa de ocuparse del bebé se basa toda la pedagogía de Emmi Pikler y parte de su solución a los síntomas del hospitalismo. Un vínculo seguro y confianza en sus capacidades.

Tanto la propia Pikler como desde el Instituto Loczy se ha promovido siempre el responder a las necesidades del infante. Al niño no se le desatiende nunca y ya sabemos que, sobre todo los bebés, necesitan muchos brazos. También desde la pedagogía del “movimiento libre” se entienden estas necesidades como una cuestión madurativa. Si el bebé se siente tranquilo, atendido y seguro poco a poco irá demandando menos. No sabemos en que grado, ni cuando ni cómo. Escuchar y prestar atención a las demandas y necesidades es la mejor manera de atenderlo en respuesta a su tiempo.

Igualmente importante es no descuidarse una misma (o uno mismo). En una relación equilibrada también está la riqueza de esa misma relación y de las relaciones futuras con uno mismo y los demás. Cada familia que decida y busque su propio equilibrio siempre que los bebés no queden desatendidos.

¿Necesitas portear? Hazlo. Dentro o fuera de casa, tanto para poder realizar según que tipo de actividades como para no “destrozarte” la espalda ni los brazos. Siempre que el porteo sea ergonómico y seguro no existe el conflicto con el movimiento libre y la actividad autónoma.

Promover y respetar la capacidad autónoma del bebé también implica que sea él el que marque los tiempos de movimiento libre (y suelo) o de brazos según quiera y/o necesite. Éste es un aspecto que responde a una necesidad personal y particular, así cómo tan básicas las dos, la necesidad de moverse como la necesidad de brazos. Nadie mejor que el propio bebé o niño/a para saber lo que necesita en cada momento.

Nuestro trabajo también es saber escuchar y aprender a dar respuesta a estas necesidades.

Personalmente soy partidaria del porteo en vertical. El porteo en horizontal (posición cuna) lo prefiero para dar el pecho y cambiar de posición en momentos concretos, pero no para un porteo intensivo. Aunque este tema ya lo abordaré en otro momento de forma más extensa.

ÚLTIMA REFLEXIÓN

Creo importante tener en cuenta que poner en práctica esta pedagogía del movimiento libre y la autonomía no implica que nuestros hijos vayan a hacer las cosas “bien” o como a nosotros nos parece que es la mejor forma o la más óptima. Que lo hagan por sí mismos y sin indicaciones, explicaciones e intervenciones no quiere decir que vayan a encontrar la manera más óptima de subir unas escaleras, hacer una torre o resolver cualquier otro problema, simplemente significa que van a poder encontrar su manera, la propia. Es ahí dónde reside la potencia y el respeto a su ser en toda su globalidad. Y es ahí dónde reside la potencia de lo que puede ser posible y trae consigo cada nuevo nacimiento.

No se cuida el movimiento solo por el movimiento en sí. Tiene que ver con la expresión del ser y su potencia. Además el movimiento se expresa en muchas formas, también como pensamiento y como forma de ocupación del espacio así como de relación con uno mismo y con el mundo.

Ofrecer movimiento libre y actividad autónoma debería ser siempre un regalo, un regalo que nadie está forzado a recoger de una determinada forma. Ni siquiera nosotros mismo en nuestro ofrecimiento.

Como dice Emmi Pikler, los adultos podemos hacer muchísimas cosas por un bebé, pero también él tendrá que hacer muchas cosas por sí mismo, tendrá que hacer su propia labor de bebé.

El movimiento libre y la actividad autónoma son el inicio de un camino siempre por hacer, de una mirada y de una forma de relación que nadie sabe dónde nos va a llevar. Una aventura que hay que estar dispuesto a recorrer con todo lo que implica. 


También sé que en lo práctico me dejo muchas cosas en el tintero. Para más adelante quiero abordar otros temas del tipo ya lo he sentado ¿ahora qué? o sobre cómo iniciar la alimentación complementaria, un escrito más extenso sobre movimiento libre y crianza en brazos y el clásico ¿porteo en vertical u horizontal?

¿Os apetece proponer nuevos temas o contarnos cómo habéis resuelto según qué situaciones? Pueden ser de gran utilidad.

Bibliografía principal
  • Pikler, Emmi Moverse en libertad. Desarrollo de la motricidad global. Ed. Narcea. Madrid, 2014
  • EAP Manacor_Campos. Infància i prejudici. El moviment en el primer any de vida. Grafiques Planissi. Illes Balears, 2006
  • Jornada El joc de l’Infant des de l’enfocament piklerià (7h) a cargo de Judit Kelemen y organizada por Créixer junts S.L. en Barcelona a 9 de mayo de 2015

36 comentarios en “Movimiento libre y vida cotidiana.

  1. Pingback: ¿Qué es el método Pikler? | Me atrevo a salir

  2. Hola romina, te sigo leyendo!! Me cuesta mucho encontrar información de móv. Libre 😦
    Nos conocimos en Terrassa estas navidades! Y me fue muy bien tu charla. León tiene 10meses, gatea muchísimo, se pone de pie y nunca le hemos forzado en las posturas. Hacemos blw y ha sido lo mejor!!! Una gran experiencia.
    Tal y como te dije, voy un poco liada con todas las pedagogías que se encuentran 😦
    Según algunas, creo q ya debería estar motivando a León con actividades. (Y ser supermamii con dotes de plástica, y no tengo ni ideaaaa) en fin… he estado buscando algún libro con ideas de juego / actividades y he encontrado : el adulto y el juego del niño de anna tardos. Quería saber si lo conoces? O si lo recomiendas? En caso negativo, alomejor tienes algún título para recomendarme. O se supone que en móv. Libre nunca ofrecemos actividades???? Estoy hecha un liooo :,-(

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    • Hola Natalia! Ya me acuerdo de ti y de nuestro conversación. Te digo lo mismo, está genial querer informarse y no ir por la vida de “pardillo”, pero somos madres, no profesionales, así que no te agobies. La cosa es que hay diferentes métodos pedagógicos, o corrientes, o filosofías o miradas o cómo le queramos llamar. Así que lo primero es sentirnos cómodos con lo que estamos haciendo y si te sientes cómoda con la mirada del movimiento libre y la actividad autónoma el libro de Anna Tardos que comentas está perfecto. Luego, como siempre, ubícalo en tu casa y tu entorno (un hogar, una familia y esas cosas), pero es un libro magnífico para reflexionar sobre el papel del adulto, la forma de comunicarnos, las relaciones de enseñanza-aprendizaje, nuestras expectativas… Te va a ir de maravilla para que no te agobie ser una súper mami con dotes plásticas 😉 Por cierto, conoces el grupo que he abierto en fb? Movimiento Libre y Crianza en Brazos, creo que te puede gustar, acabamos de arrancar pero ya hay movimiento.

      Un abrazo y gracias por seguir ahí!

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  3. Hola, me encanta tu blog! Tengo una bebé de 7 meses que hasta el momento se pone de lado para alcanzar cosas. Nunca la hemos puesto boca abajo, como nos recomienda el pediatra. Sin embargo si la tenemos sentada en el regazo, esto lo empezó a hacer la abuela… Incluso la ha sentado en la cama, pero le he pedido que no lo haga. El suelo lo fomento desde que tiene 3 meses, pero nunca le ha gustado mucho, prefiere la cama( el colchón es el más duro que encontré). El asunto es que en la cama se pasa buen rato, pero el suelo solo lo soporta un poco por las mañanas . Por las tardes hay que estar dándole juguetes para que no llore y aún así… Acaba llorando. Otra cosa que no se si hacemos mal es lo de llevarla en brazos en vertical… Hemos practicado porteo y desde los 6 meses y pico, la ponemos sentada en mi regazo para que coma con nosotros… Me preocupa que no haya avanzado mucho en sus movimientos y quisiera saber si algo de lo que hacemos la puede estar reteniendo… Mil gracias

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    • Hola Rosalia, gracias por leerme 🙂

      Te comento, si prefiere la cama adelante, no hay problema. Quizá habría que ver el tipo de dinámicas que se han establecido. Qué movimientos hace? Qué espacio tiene en el suelo? Por qué la cama le da seguridad y el suelo no? Es la dinámica que se ha establecido? Es la forma en la que se ha concebido el espacio? Está acompañada en el suelo? Puede ser por lo horarios? En estos casos hay muchas preguntas para hacer y cosas por observar. Por lo que cuentas suele ser una cuestión de ver qué dinámicas se han ido estableciendo y cómo se pueden modificar, lo mismo que con el espacio.

      Sobre llevarla en brazos en vertical no debería ser un problema siempre que esté clara la diferencia entre estar en brazos y los ratos de actividad, me explico? Siempre que se sea cuidadoso no tendría porqué interferir, pero ya te digo que habría que hacer una valoración global y más detallada.

      Ya sabes que ofrezco servicios personalizados a familias 😉

      Un abrazo!

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  4. Un blog genial Romina!
    No me canso de leer tus entradas. Aunque lo cierto es que cada vez que leo sobre movimiento libre me “desanimo” un poco.
    Mi pequeña tiene 10 meses. Desde antes de nacer teníamos clarisimo que queríamos darle una crianza respetuosa en todos los aspectos: apego, porteo, lactancia materna a demanda, BLW y movimiento libre. Pero en esto último, tenemos una espinita clavada… Porque la sentamos antes de que ella supiera hacerlo sola (maldita tentación cuando estirada se cansa enseguida y sentada ves que se entretiene mejor).
    El caso es que ahora me atormenta el hecho de que no llegue a gatear. Solo voltea en la cama; en el suelo, estando sentada, se estira para alcanzar los juguetes y a veces acaba boca abajo. Empujandose hacia atrás acaba sentándose pero lo hace poco.
    Crees que podríamos estimular el gateo de alguna forma?
    Gracias de antemano y felicidades por el trabajo tan lindo que haces.

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  5. Pingback: Movimiento Libre y Porteo – El blog de Crianza en Brazos (porteo ergonómico en español)

  6. Hola, me ha encantado tu post, explicas genial en que se basa el movimiento libre y nos ayudas a no interferir negativamente sobre los bebes ya que es tan difícil “desaprender” esta cultura y tradición que nos envuelve…desde que conocí a Emmi Pikler lo hemos aplicado en casa y creo que a toda la familia le he tenido que decir que no coga al niño de las manos y lo ponga a andar! Que remedio…mi marido y yo somos artesanos y decidimos hacer este tipo de materiales que favorecen el desarrollo psicomotor para que esten al alcance de todos, si quieres puedes visitar nuestra página https://www.facebook.com/ArteCriaNaturaMontessori/. Seguire Siendo fan de tus post, mil gracias. Saludos.

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  7. Pingback: "Movimiento libre y vida cotidianada" - bosquedemomo.org

  8. Hola:
    Muy interesantes e ilustrativos tus artículos, me han ayudado mucho a entender las teorías y estudios de Pickler (ojeé su libro con intención de comprarlo y se me hizo muy pesado), con las que me voy sintiendo identificada.
    Tengo una pregunta concreta sobre este tema del artículo: ¿qué hacemos con la postura sentado/no sentado en el momento de introducir alimentos complementarios en el lactante? O sea, entiendo y comparto el no forzar la postura de sentado hasta que la hayan alcanzado por si solos, pero entonces…¿como les damos alimentos complementarios? ¿en una trona? ¿en brazos?
    ¿podrías darnos unas notas sobre el tema por favor?
    Mil gracias por tus apuntes y tu lindo blog
    Raquel

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  9. Pingback: Guía para abuel@s

  10. Hola saludos y gracias por esta magnífica labor que haces y por ayudar con información tan útil… Hasta hoy conozco tu blog y no pienso dejarlo nunca me ha encantado aunque debo decir que me siento mal porque hasta ayer no sabia nada de esta metodología y ha sido por un grupo de BLW y asi he empezado por buscar información… Bueno me siento mal porque seguí le típicos consejos de la gente y de páginas para bebé (BABY center que es una porquería) y si puse a mi bebe boca abajo antes de estar lista y ahora bueno ya tiene 5 meses y tres semanas y ella sabe rodarse en ambas direcciones el asunto es que si la he sentado en algunas ocasiones mi pregunta es como le ayudo a olvidarse de querer estar en esa posición porque le encanta estar sentada en mi regazo y si el haberla sentado perjudicará en que gatee??

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  11. Hola, acabo de descubrir tu blog y me encanta! Mi nena tiene 15 meses; siempre ha sido muy tranquila y hemos respetado sus ritmos, no la hemos forzado a ninguna postura. Empezó a gatear con 12 meses, a la vez que consiguió ponerse de pie sola y dar sus primeros pasos agarrada a algo o empujando algún objeto como una silla. “Todavía” no camina sola (qué poco me gusta el todavía!!) pero esta semana por primera vez empezó a pedirnos la mano para caminar, y estoy muy confusa. La petición es muy clara: quiere desplazarse de pie con nuestra ayuda, y no sé qué hacer. Si le ofrezco un dedo lo agarra con fuerza y echa a caminar como loca. Si no lo hago, se frustra muchísimo.
    Nunca la ayudamos a caminar y es algo que dejé muy claro desde el principio a mi suegra que la cuida. Pero hoy la oí decir que si no lo hacíamos nunca caminaría, a la vez que la agarraba para ayudarla y la ponía a caminar. Así que supongo que ha estado haciéndolo a nuestras espaldas 😦
    ¿Qué debo hacer? ¿Debo ofrecerle mi mano para que ella me agarre, o qué sería lo más adecuado?
    Muchísimas gracias

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  12. He descubierto tu blog hace poco y me ha encantado. Con mi hija mayor conocí el movimiento libre, aunque ella era un poco muy independiente y pasaba de todo. A los 8 meses nos la encontramos de pie agarrada a la mesa del sofá y ya no dejó de hacerlo. Un día pilló un taburete y ahí que se iba caminando apoyada en él como si fuera un taca taca. Eso sí, no anduvo por sí misma hasta los 12 meses y una semana.

    Ahora estamos con el pequeño. No lo sentamos más que para comer (hacemos blw) y desde poco antes de cumplir los 6 meses ya se puso a cuatro patas y a mover el culo, pero sin llegar a gatear. Creímos que pronto lo haría, pero ahora le ha dado por apoyar los pies. Como si hiciera yoga. También parece que pronto se sentará, pero lo de intentar ponerse de pie me tiene intrigada. Decir que es un bebé grande y fuerte (percentil 97) y tiene fuerza en las piernas. Nos tenemos que preocupar o hacer algo?

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    • Hola Carla. Por lo que cuentas no os tenéis que preocupar por eso de ponerse en pie. Pueden pasar meses (mi hija tardó 6) desde que empiezan a ponerse en pie por sí mismos agarrados a algo o alguien, hasta que empiezan a dar los primeros pasos. Muchas posiciones y movimientos se solapan unos con otros, el aprendizaje humano suele ser así en muchos campos. Y si arrastra cosas para dar algunos pasos tampoco es un problema, no es lo mismo un taca taca dónde el niño queda inmovilizado en una posición poco natural y pudiendo alcanzar grandes velocidades que arrastrar una silla o algo del estilo para dar algunos pasos siempre que sea por propia iniciativa.

      Muchas gracias Carla por escribir, por tus palabras y espero que podáis seguir disfrutando con vuestros hijos de esta maravillosa aventura que es el movimiento. Un abrazo.

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  13. Primera vez que veo este blog y me encanto, mi duda es que mi hija de 10 meses no gatea, parece no tener intencion de hacerlo aun pero la educadora me dice que la ponga en esa posicion que la ponga de pie para que se afirme y cosas asi, me debo preocupar porque no gatea? Sigo las instrucciones de la educadora? Gracias

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  14. Pingback: Ya lo he sentado ¿Ahora qué? | Teta-à-Porter.

  15. Muy interesante la nota ¡muchas gracias por la información! Nuestro caso es el de “ya lo he sentado ¿ahora qué?” Mi bebé tiene 8 meses y pasa fácilmente de la posición acostado a sentarse sin ayuda pero nunca gateó. Ultimamente se esfuerza por aferrarse a muebles o todo lo que tenga cerca para hacer fuerza e incorporarse ¿Será muy pronto para que se pare? No lo hemos “estimulado” para que lo haga ya que tratamos de no forzar su desarrollo…es simplemente algo que le sale así pero tengo dudas si tengo que ayudarlo o intervenir de alguna manera. Agradezco cualquier recomendación que puedan darme.

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  16. Muchísimas gracias por compartir esta información, este post me ha encantado y a raíz de el me surgen algunas dudas. Mi niña esta a punto de cumplir los 6 meses y no parece gustarle mucho estar en el suelo. Después de lo leído me esfuerzo para cambiar los hábitos, ahora me doy cuenta que quizás hemos abusado de la hamaquita, pero no sabía que era tan importante el tema del suelo. Además, me dijeron que si la ponía fuera siempre boca abajo, y mi bebé no hacia más que llorar, así que no lo he querido intentar mucho. El caso es que no aguanta mucho en el suelo. Me reclama en cosa de 10 minutos o menos! Tampoco veo que se mueva mucho, se gira para coger algún juguete y vuelve boca arriba. Cuando la cogemos solemos sentarla en el regazo y me esta costando que la familia comprenda la importancia de que se quede en el suelo. Como además, suele llorar cuando la dejamos ahí, casi que quedo un poco ridícula! No se si puedes aconsejarme de alguna manera dada tu experiencia. Muchísimas gracias otra vez!

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    • Hola Bethy, gracias por escribir. Es natural que tu bebé no “aguante” mucho en el suelo si ha ido adquiriendo otras costumbres. La cosa es que el Movimiento libre es algo que debe suceder de forma espontánes y por el propio placer y alegría de moverse. Si tu bebé no quiere estar más de 10 minutos en el suelo que no lo esté. Debe ser él el que regule estos tiempos. Por otro lado hay actitudes de los adultos que lo rodean, sobre todo de ti que eres su madre, que pueden favoerecer que le guste estar en el suelo. Quédate con é en el suelo, crea un ambiente acogedor, háblale y dile que estás allí con él, ponlo solo cuando esté tranquilo y si qcrees que el suelo se le hace incómodo puedes rodear un poco el espavio con cogines o al principio con tus piernas. Eso o alternar con ratitos en la cama o en el sofá si hay suficiente espacio. Poco a poco y a medida que vaya mafurando su motricidad irá pidiendo más tiempo y espacio, a su ritmo. En cuanto a la familia entiendo que es un tema bien complicado, puedes probar a pasarles información. También si os ven tranquilos tanto al bebé como a sus padres con la nueva dinámica puede ser que sea más fácil que por lo menos lo respeten. Aunque muchas veces como padres tenemos que tomar decisiones y llvarlas a cabo a pesar de lo que digan. Sobre todo y en cuánto a tu hija, no la dejes en el suelo más de lo que ella quiera, será la manera de que pueda desarrollar su motricidad, movimiento y autonomía con placer y alegría, no cómo una obligación. Si necesitas que hablemos, conocer otros recursos o crees que puedo ser una ayuda no dudes en contactarme a través de Servicios y Contacto. Un abrazo.

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  17. Pingback: Lecturas de esta semana (17-24 Octubre) | Mama i miu

    • Es interesantísima tu pregunta Judit, de verdad. Podríamos hablar largo y tendido sobre el tema. Me la guardo para un futuro post.

      Eso sí, creo que sobretodo centrarnos en lo que sí podemos hacer y no en lo que hemos hecho. Y lo que sí podemos hacer es mirar de “romper” con las dinámicas de dependencia que se hayan establecido y a su vez promover la actividad autónoma. Queda toda una vida de aprendizaje y el haber comenzado a caminar de la mano no es un fin, también puede ser el comienzo para otra cosa.

      Muchas gracias por tu pregunta y un abrazo,
      Romina

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  18. Hola!!!
    Acabo de descubrir tu blog y me encanta! soy educadora infantil y poco a poco me he ido empapando de la filosofía de Emmi Pliker y el movimiento en libertad. Pero tengo una duda. Supuestamente los niños hasta los 6 meses se pueden alimentar solo con la lactancia y ya a partir de ahí empezar a introducir alimentos, eso sí, solo si se mantienen sentados. Según las investigaciones de Emmi Pikler los niños tardan más tiempo en aprender a sentarse solos, por lo que si a los 6 meses no saben hacerlo, debemos seguir con la lactancia exclusiva y esperar a que se siente para introducirle alimentos? si hasta los 9 meses eso no ocurre, hasta esa edad sin probar alimentos nuevos?

    Un saludo! y gracias por el artículo!

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    • Nala, esto de la alimentación complementaria es todo un tema… Fíjate que en Loczy les daban con cuchara y los sentaban en el regazo, aunque de una forma muy respetuosa. La verdad es que merece todo un post y es uno de los que tengo pendientes. Quiero investigar un poquito más. A groso modo te diría que depende también del interés del niño y de si toma lactancia materna a demanda o no. En todo caso se puede sentar en el regazo usando el propio cuerpo de contención y por ratos breves, lo justo para que explore los distintos alimentos si tiene interés. Tampoco hace falta sentarlo todas las comidas. Según la OMS el número de comidas diarias también es progresivo. Por mi experiencia hasta cerca del año no empiezan a comer verdaderamente en su mayoría y para esas alturas ya se sientan la mayoría por si solos, así que anteriormente es simplemente para que vayan explorando y compartiendo el momento con el resto de la familia. Pero no me enrollo más y ya lo dejo para el post pendiente… Gracias por tu pregunta, es de lo más interesante y tiene todo el sentido. Creo que nos lo hemos preguntado la mayoría de familias que seguimos el movimiento libre, además el tema del blw se nos presenta la solución natural dentro de un marco de actividad autónoma. Seguiremos!

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  19. Pingback: Movimiento libre y Actividad autónoma. ¿Qué implican? | Teta-à-Porter.

  20. gracias, muy linda nota!!!ya mismo la comparto. una sugerencia mínima, en la tabla estaría bueno agregar la postura intermedia de semisentado, que da cuenta de ese lindisimo proceso hasta en sentado con autonomia. un gran abrazo y gracias de nuevo

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    • Es cierto, es postura de semi sentado es muy linda y pasan así mucho tiempo. La cosa es que la fuente es de un dossier sobre Loczy como indico a pie de foto y no estaría bien modificarla. Pero lo tendré en cuenta para futuras ocasiones. Muchas gracias por tu aportación!

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