¿Por qué empezar boca arriba?

Ilustración de Klara Pap

 

¿Por qué empezar boca arriba y no boca abajo?

En el último post veíamos cómo preparar el área de juego del bebé El área de juego para el bebé (preparar el suelo) Hoy vamos a ver por qué es importante colocarlo boca arriba cuando lo dejemos en una superficie en horizontal.

Todavía la mayor parte pediatras y libros para padres sobre crianza recomiendan que coloquemos al bebé a partir de tercer mes boca a bajo.

Se cree que el bebé necesita de la iniciativa del adulto para desarrollarse a nivel motor y que de otra forma padecerá retrasos y será un bebé “lento” (ese eterno elogio de la rapidez).

En este punto es importante que paremos un momento, es imprescindible recordar que los estudios de Emmi Pikler en el Instituto Loczy demostraron que el bebé, a partir de la posición de boca arriba sobre una superficie firme en horizontal, va a realizar de forma espontánea todos aquello ejercicios que le harán falta para alcanzar las posiciones siguientes, entre otras, el darse la vuelta por sí mismo.

El bebé necesita sentirse seguro y colmado, tener sus necesidades básicas cubiertas, saber que es querido, valorado y cuidado, un ambiente tranquilo y un espacio adecuado, el acompañamiento es clave,  pero no necesita ser ejercitado (en casos especiales lo valoraremos de forma individual).

¿Por qué NO colocar al bebé boca abajo?

  • Su cuerpo no está preparado, su musculatura se verá crispada, su cabeza puede hundirse entre sus hombros y las cervicales sufrir por un peso que no está preparado para soportar.
  • Las caderas pueden quedar extremadamente abiertas en una posición no fisiológica, favoreciendo posibles luxaciones y displasias de cadera.
  • El bebé solo puede estar dedicado a sostenerse, no puede manipular objetos, ni estar relajado, ni descubrir su cuerpo ni comunicarse con los adultos que lo cuidan.
  • No puede cambiar de posición ni moverse libremente.
  • Estamos limitando su capacidad para la autonomía y creando dinámicas de dependencia.

¿Por qué SÍ colocar al bebé boca arriba?

  • Va a poder estar relajado, bien sostenida su cabeza y lo largo de su espalda.
  • Va a poder girar la cabeza, mirar a su alredeor y realizar cambios posturales.
  • Puede comunicarse con los adultos que lo cuidan y expresar sus necesidades.
  • Puede mirarse las manos, chuparse los pies y/o conocer su cuerpo desde la propia iniciativa y con alegría.
  • Puede manipular objetos.
  • Durante el sueño previene el Sindrome de Muerte Subita del Lactante.

¿Pero entonces no hace falta hacerles hacer ejercicios? ¿No hay que entrenarlos?

Veamos qué dicen Judit Falk y Anna Tardos:

“El bebé que se desarrolla bien se muestra cada vez más interesado por lo que sucede a su alrededor. Cuando está acostado sobre la espalda, más pronto o más tarde empezará a volver la cabeza hacia ambos lados, luego se podrá poner de lado con todo el cuerpo y, por último, se tumbará boca abajo. Y esté segura que no lo hará del mismo modo que si un adulto hubiese intervenido en el proceso. Cuando después de haber pasado varios meses moviendo los brazos y las piernas tumbado boca arriba un niño consigue acostarse boca abajo por sí solo, está en condiciones de sostener y apoyar la cabeza sin tener que esforzarse”.

Leamos ahora en “Desarrollo motor y postural autónomo” del Ministerio de Salud de Argentina:

“Progresivamente, conforme avanzan la maduración y la organización del sistema nervioso, los movimientos se van haciendo cada vez más controlados hasta lograr la direccionalidad.”

Y se describen una serie de movimientos desde la posición de boca arriba que vamos a resumir:

  • Movimientos cada vez más variados del tronco, miembros superiores e inferiores.
  • Empuja con los pies, se desplaza de manera involuntaria, cambia de posición, se desliza hacia atrás.
  • Se coloca de costado, se mantiene en esta posición y vuelve a la posición dorsal”
  • Apoyado sobre la espalda, el niño puede cambiar de dirección dando pasos con los pies y realizando giros hasta 360º. Empuja con los talones, alcanzando a desplegar la cadera y parte del tronco del piso.
  • Levanta cada vez más los miembros superiores e inferiores.

¿Os dais cuenta de la cantidad de actividad y ejercicio que puede llegar a realizar un bebé por sí solo sin necesidad de ejercicios y entrenamiento?

Ilustraciones de Klara Pap en el libro Moverse en Libertad de Emmi Pikler
Ilustraciones de Klara Pap en el libro “Moverse en Libertad” de Emmi Pikler

Como podemos observar un bebé boca arriba puede desplegar toda una serie de competencias motoras y cognitivas que van desde la capacidad de comunicarse y expresarse a poder manipular objetos y moverse por propia voluntad en el desarrollo de su autonomía.

Además, el bebé que puede pasar ratos boca arriba concentrado en su propia actividad y en las relaciones que puede establecer con el resto de personas y con el propio mundo, es un bebé que podrá conocer sus posibilidades y límites, que podrá estar tranquilo y relajado sin esfuerzos innecesarios y que toda esta actividad realizada desde la voluntad y el placer de moverse y descubrir, podrá desarrollar en él un sólido sentimiento de competencia.

¿Entonces, la primera posición es siempre boca arriba?

En este punto me gustaría hacer un inciso que no sigue la línea pikleriana, pero como ya sabéis no soy una ortodoxa del tema y parte de mi trabajo es integrar los conocimientos de Pikler-Loczy en otras formas de cuidado.

Personal y profesionalmente quiero distinguir entre el estar en brazos y el estar en el suelo. Creo firmemente que es importante, por los motivos expuestos, que siempre que dejemos al bebé sobre una superficie vale la pena hacerlo en horizontal y boca arriba, pero de la misma forma creo que la primera posición del bebé no es el suelo si no sobre el cuerpo de la madre, donde, como nos indica Nils Bergman, el bebé encuentra todo lo necesario para sobrevivir: alimento, calor y seguridad.

Por otro lado en el libro “Alteraciones motoras del desarrollo infantil” se distingue entre la FASE NEONATAL y la FASE de “estar por el suelo”.

Vamos a leer cuando hablan del “reflejo tónico cervical asimétrico”:

“Se trata de una respuesta refleja automatizada que se representa con un brazo extendido, en orientación de la misma cabeza, y el otro doblado por el codo, mientras se mantiene ambas piernas flexionadas. Es una postura que facilita la succión y la adaptación al cuerpo materno durante el amamantamiento, y, también, la orientación hacia la mirada de la madre.”

De esta forma podemos pensar que los propios reflejos del recién nacido durante los primeros meses están orientados a permanecer largo tiempo sobre el cuerpo de su madre, o como diría Bergman, el hábitat del recién nacido es el cuepo de su madre.

El libro continua describiendo el voltearse como ese momento en que se pasa de la FASE NEONATAL a la FASE DE SUELO, algo que además debe lograr por sí mismo:

“Sólo cuando logre, girando por sus propios medios, colocarse boca abajo, con la cabeza erguida, la mirada atenta y el rostro expresivo, habrá puesto fin a la “etapa neonatal” y comenzará la “aventura del suelo”.

Esto no quiere decir que debamos esperar  para colocar al bebé en posición horizontal boca arriba, necesita toda la oportunidad de ejercicio antes expuesto para que sus abdominales, cervicales y conexiones neuronales estén listas para darse la vuelta, pero seguramente encontrareis bebés que piden muchos brazos y que posiblemente pidan cambios de postura en estos mismos brazos.

Tampoco implica que los sentemos o forcemos o adelantemos posiciones, hay que cuidar igualmente el sostén, pero podremos apoyarlos sobre nuestros cuerpos en posiciones más verticales y portear de forma ergonómica siempre que sea necesario y no implique un respuesta de crispación muscular o adelantamiento de posiciones (podéis leer más en Movimiento Libre y Porteo Ergonómico.)

Se trata sobre todo de cuidar los momento de actividad, cuidados y descanso sobre superficie en horizontal y los ratos de brazos, que son igual de necesarios para el óptimo desarrollo del bebé en sus múltiples expresiones.


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¡Gracias!


Romina Perez Toldi. Pedagoga especializada en acompañamiento a la crianza y procesos de enseñanza-aprendizaje en la primera infancia.


Bibliografía:

Nils Bergman. El cuidado madre canguro (Kangaroo Mother Care). Sextas Jornadas Internacionales sobre lactancia, París, 2005.

Judit Falk y Anna Tardos. Movimientos libres. Actividades Autónomas. Octaedro – Rosa Sensat, Barcelona, 2013

Desarrollo motor y postural autónomo. Programa materno – infantil del Ministerio de Salud, Argentina.

Tomás de Andrés, José Moya y Ana Isabel Peña. Alteraciones motoras en el desarrollo infantil. Editorial CCS, Madrid, 1997.

 

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