Carta abierta a esas escuelas que ponen la televisión o a propósito de la dejadez en el aula.

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Ésta es una carta que escribí muy enfadada hace ya meses. En septiembre nuestra hija empezó P3 en la escuela que nos había tocado de oficio y en la que habíamos querido confiar. Mi pareja y yo creemos en la escuela pública y quisimos apostar por el centro que nos adjudicaron. Una de esas escuelas que no llena en primeras opciones. Nos dijeron en varias ocasiones que querían cambiar, hacer las cosas de otra manera, renovarse.

Empezamos un lunes y llegamos hasta el miércoles. Entre otras muchas cosas (da para varias cartas), pusieron contenidos televisivos durante todo el rato que permanecieron en el aula. De fondo, en la pizarra digital, desde vídeos cutres de cancioncillas a Peppa Pig por medio de YouTube y con publicidad incluida, no me cansaré de decirlo. Hablé en varias ocasiones con la profesora y eso no hizo más que aumentar mi preocupación, tienen tan normalizadas éstas prácticas que no se dan ni cuenta. Tampoco era algo aislado en el grupo de mi hija.

Luego empiezas a comentar lo que te ha pasado y te vas enterando de que es una práctica mucho más normalizada de lo que podías imaginar y que sucede también en otras muchas escuelas. La televisión en el aula, me parece increíble. No hablamos de buen cine ni de nada que se le parezca, hablamos de contenidos televisivos para entretener a los niños, tal cuál, como si no existiesen otros recursos y no precisamente para “entretener”.

Decidimos no volver a llevarla. Fue duro. Nos vimos sin escuela y sin saber qué iba a suceder. Nos podíamos haber quedado sin escuela pública cómo tantas otras familias. Tuvimos suerte y encontramos plaza en otra escuela que parte de otra base, pero eso no soluciona el asunto ni soluciona todos los problemas de un sistema educativo que hace aguas. Me he peleado mucho con la administración, pero leñe, hay escuelas y maestros que no ayudan nada, más bien lo contrario ¿Qué narices os pasa? ¿Cómo habéis llegado a tal punto de dejadez?

He intentado en varias ocasiones transformar la carta que escribí en un post algo más suave, pero no me sale. La carta nunca llegué a enviarla, me pareció demasiado dura, así que he decidido dejarla en formato “abierto” y publicarla aquí. Solo he quitado las referencias más explícitas.

A la atención de X,

Soy la madre de X de P3, como seguramente ya sabréis no pensamos volver por X.

Sabíamos que la escuela tenía problemas pero no podíamos ni medio imaginar que serían de ésta dimensión. ¿La televisión en el aula? ¿Anuncios publicitarios? Si no sois capaces de distinguir un uso de las TIC educativo de lo que son contenidos televisivos y tampoco sois responsables con la publicidad en el aula, como escuela no merecéis mi respeto. Os podíais haber ahorrado el dinero invertido en esas pizarras y pagaros una buena formación o una buena bibliografía.

No se trata de que tengáis métodos “anticuados”, lo que no tenéis es método ni criterio. Para la adaptación televisión, si llueve televisión. Decís que hacéis “relajación” después del patio y son vídeos cutres y de contenido televisivo en canales de YouTube. No llevo a mi hija a la escuela para esto. Es una vergüenza. Por mí os podríais ir todos a la calle a trabajar de cualquier otra cosa, seguro que en un chiquipark os reciben con los brazos abiertos.

Una familia puede luchar para que se cambien los paradigmas, podemos luchar para tener más y mejores recursos económicos, materiales y humanos. Pero ¿desde cuándo hay que decirle a los profesionales de la educación que no le pongan la televisión a los niños en un espacio de educación formal al que se le supone un proyecto educativo? No la dejadez y la desfachatez de no controlar siquiera los contenidos publicitarios. ¿Tengo que luchar por una escuela pública que ni respeta a sus alumnos ni a sí misma?

¿Y cómo volver? Cuando es la propia escuela, y los profesionales que la integran, la que es ciega a su función ¿cómo vamos a recuperar la confianza? Os puedo decir que quitéis de una puta vez la tele, que a los niños no se les recibe así ni se los “entretiene” cuando no se sabe que narices hacer, pero no se os puede regalar el criterio de saber cuál es vuestra función.

Nos mentisteis, nadie nos dijo que poníais la tele, que os daba igual. Nadie habla de eso y solo es la punta del iceberg.

Soy una madre que solo quiere dejar a su hija en una escuela que haga la función de escuela, que sea responsable y tenga un mínimo de respeto a la inteligencia del niño y de su familia, que sepa que a un niño que llora angustiado no se le pone Peppa Pig. Evidentemente buscamos una escuela, no un vertedero. Seréis todo gente muy maja, pero de educación no tenéis ni idea.

En vuestra irresponsabilidad nos estáis arrebatando el derecho de poder disfrutar de una escuela pública decente, la escuela que se supone de todos y para todos. He sido maestra, he trabajado en escuelas públicas y hasta en el sindicato al frente de un comité de empresa luchando por la escuela pública. Me he hartado de criticar las políticas neoliberales y la mercantilización de la educación, pero ahora veo, ingenua de mí, que también es por escuelas como la vuestra que la gente huye de la educación pública, os la estáis cargando desde dentro. Empezad a miraros de frente, no tenéis vergüenza.

Y si necesitáis una pedagoga, estoy disponible, como madre no me volvéis a ver el pelo.

Atentamente,

Hasta aquí la carta y el cabreo.

Luego ocurren cosas mucho perores en muchos centros educativos: Niños de P3 castigados fuera de clase porque lloran por su madre; niños de P3 castigados fuera de clase porqué se les ha escapado el pipí (recordemos que muchas escuelas obligan a las familias a quitarle el pañal a sus hijos, doble castigo); escuelas en las que no se desayuna porqué sino luego los niños no comen (atentado directo contra la salud). Podríamos seguir y seguir, quizá para otro post.

Tampoco quiero que esto se convierta en un alegato contra la escuela en general ni contra el profesorado, solo lo es contra de algunas de las prácticas que se dan en ellas, por dejadez, y que deberían erradicarse en lugar de silenciarse. Prácticas que encumbran a otras escuelas que tampoco son la panacea, pero al lado de esto, lo parecen, cualquier cosa es mejor y son tus hijos.

P.D.: No tengo nada contra Peppa Pig, me cae bien, pero no son contenidos para la escuela, pensé que era obvio.

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