Cumples 3 años y corrías con el pelo revuelto.

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Cumples 3 años y corrías con el pelo revuelto en tu patinete nuevo.

Te llamas Romero de apellido y le preguntas a la gente cuál es su olor en lugar de preguntar por su nombre y apellido (no quiero corregirte eso).

Últimamente coleccionas palos, todos los palos que encuentras.

Te gusta ir a la “escoleta”, pero a veces me llamas por teléfono y me pides que vaya a buscarte. Yo voy y estoy feliz de poder hacerlo.

Cuando estás con otros niños (y estamos también tu padre y yo) no volverías nunca a casa.

Te gusta la Patrulla Canina aunque yo la deteste. No sé quién dijo que el mal gusto es el gusto de la generación anterior.

Te sigues durmiendo al pecho como el primer día y, aunque a veces me canso, vamos a seguir así.

Te gusta el rosa, todos los colores y el rosa, dices.

Vas casi siempre vestida de verano. Creo que no es que seas calurosa, sino que simplemente te gusta moverte sin ropa de por medio (menos cuando te apetece ponerte un megavestido).

Ya casi no porteamos.

Te gusta meterte en el carro de la compra.

Bailas, bailas y bailas. Te quedas con todos los pasos y todas las figuras.

Expresas fuertemente lo que quieres y lo que no quieres.

Discutimos cuando no estamos de acuerdo.

Te escondes para que no te encontremos y te escondes cuando haces algo y sospechas que no estaremos muy conformes.

Te gustan los bebés.

No hay forma de peinarte.

Quieres llevar el pelo largo para hacerte trenzas largas.

Cada vez te alejas más cuando estamos en parques y otros espacios públicos.

Nos abrazamos mucho.

Te gusta hacer mimitos a nuestro gato Pancho.

Tienes una sonrisa increíble.

Te gusta la gente.

No te gustan las despedidas.

Hablas muchísimo y me encanta hablar contigo.

Me divierte descubrirte haciendo trastadas.

Tenemos las paredes de casa todas garabateadas (creo que eso nos pasa por llevarte a ver grafittis).

Te gusta la torre Agbar iluminada, cuando volvimos a Barcelona hace un año te tenía fascinada. Empecé a mirarla distinto.

Dices que lees y dices que escribes (estás en ello).

Has empezado a recoger flores.

Ya has descubierto los caramelos.

Te adoro.

A veces te echas a correr por la calle, huyendo, y me sulfuras.

No tenías ninguna prisa en hacer 3 años. Yo a veces decía, ya tiene casi 3. Tu decías, no, 2.

Hacemos la colección de Lego de El País y los domingos desayunamos y montamos.

Siempre quieres ir con tu padre a comprar el pan, si hace falta hasta te vistes.

Dices, a veces, eso de “a veces sí, a veces no”.

Salimos mucho a pasear. Te paras en los portales, en los rincones, en los escalones, en las rampas, en los pivotes, en esa cosita del suelo.

Creo que nunca has dicho que no a ir al parque.

Hemos dormido siempre juntos.

Cumples 3 años y corrías con el pelo revuelto en tu patinete nuevo.

Tú y yo estamos aquí. Gracias. 

 

 

 

 

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