Movimiento libre y vida cotidiana ¿Por dónde empiezo?

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En el anterior artículo Movimiento libre y Actividad autónoma. ¿Qué implican? miré de clarificar los conceptos de Movimiento libre y Actividad autónoma, así como las implicaciones que tienen en el desarrollo psicomotor y de la personalidad en la infancia.

En este artículo, más centrado en la vida cotidiana, quiero dar algunas pistas para conciliar esta forma de entender el desarrollo motor y de la personalidad, en nuestras casas y en conformidad con la vida cotidiana en un hogar.

También recordar que la pedagogía pikleriana se da en 2 tiempos diferenciados (aunque necesarios el uno con el otro):

  • El tiempo de Movimiento Libre y Actividad Autónoma
  • El tiempo de los Cuidados Cotidianos

En este texto me centro en la parte del Movimiento Libre y la Actividad Autónoma, salvo por un apunte sobre el cambio de pañal. El tiempo de los Cuidados Cotidianos lo ampliaremos en breve 😉

Antes de empezar me gustaría recoger unas palabras de Emmi Pikler:

Cuidar a un infante es una labor realmente difícil. Cada día se aprenden cosas nuevas, cada día significa una nueva vivencia, al final del día pensamos en las cosas que hemos hecho, cómo lo podríamos haber hecho mejor. Es difícil hacerlo perfecto… cometemos muchos errores… siempre se puede hacer mejor

Así es, cuidar de un bebé es una tarea difícil y de mucha responsabilidad. De cómo lo hagamos ahora dependerá en gran parte lo que serán y cómo se expresarán nuestros hijos de adultos. No vamos a poder hacerlo siempre perfecto ni de la forma más óptima, pero si podemos poner interés y atención. Podemos poner nuestra voluntad en esta tarea que no va a ser siempre fácil pero bien puede llegar a ser muy hermosa.

Las madres (y los padres) acostumbramos amar a nuestros hijos y a querer darles lo mejor de nosotros mismos. Esa creo, es la tarea más importante.

No quiero que este artículo se convierta en unas instrucciones para ninguna familia. Simplemente quiero, como madre y pedagoga, colaborar en la difusión de una mirada hacía la infancia que me parece realmente potente. Aquí mezclo lo que he aprendido, leído y experimentado, tanto como pedagoga como en mi actual maternidad.

Simplemente me gustaría ofrecer algunos recursos, ideas o reflexiones a aquellas familias a las que les pueda ser útil. No forman parte de ninguna verdad.

También me he equivocado mucho y me sigo equivocando, me engancho en cosas que ni sabía y me angustian otras completamente nuevas para mi y que cómo profesional ni siquiera se daban. Ser madre es otra cosa.

Así que vamos a ello.

¿POR DÓNDE EMPIEZO?

Bien, pongamos que te encuentras con un recién nacido en brazos, acabas de descubrir a Emmi Pikler y el movimiento libre e inmediatamente te preguntas ¿ahora qué?

Recordaremos primeramente que siempre que el bebé se encuentre fuera de los brazos, lo dejaremos boca arriba en una superficie firme. La posición boca arriba es una posición relajada y a su vez de ésta parten el resto de movimientos y posiciones, como vimos en Movimiento libre y Actividad autónoma. ¿Qué implican?

Será mejor empezar a ponerlo boca arriba, como actividad en sí (otra cosa ponerlo a dormir o cambiarle el pañal), una vez su musculatura esté perdiendo el tono en flexión para ganar tono en extensión (que dejen de parecer una bolita). Si prestamos atención nos daremos cuenta en que momento empiezan a demandar más espacio y más tiempo para moverse.

movimiento libreNo es necesario empezar directamente en el suelo (hay bebés a los que el suelo se les hace demasiado grande y los incomoda) podemos empezar en la cama si es firme o en el sofá si también es firme y tiene suficiente espacio (nosotros empezamos en la zona de la chaise longue).

Una vez veamos que empieza a darse la vuelta, o intentarlo, seguramente será el momento de pasarlo al suelo ya que necesitará más espacio. Siempre en posición boca arriba.

Si vemos que se movía con mayor soltura en el sofá o la cama podemos rodear su espacio con cojines o con nuestras propias piernas, de manera que se sienta más recogido y pueda ganar en seguridad.

Le dejaremos algunos materiales sencillos a su alcance. Ni los colocaremos lejos “animando” a que se mueva, ni se los colocaremos en las manos. Simplemente al alcance para que el bebé decida. Con 2 o 3 hay de sobras con un bebé de pocos meses.

Podemos y debemos hablarles y comunicarnos con ellos pero es igual de importante darles espacio y tiempo para que puedan concentrarse y estar a sus cosas y a su aire (sin ser obligatorio para el bebé)

movimineto libreIremos ampliando el espacio y las posibilidades de movimiento, así como la cantidad de materiales de juego y exploración, a medida que su capacidad también sea mayor. Cuanto más acondicionada esté toda la casa más tranquilos estaremos nosotros y más posibilidades tendrán ellos y ellas.

El espacio y los materiales deben ser siempre seguros y adaptados. No dejar ventanas abiertas a las que puedan llegar, objetos punzantes sobre los que puedan caer y los muebles bien cogidos a las paredes.

¿QUÉ HAGO CUANDO LLORA Y/O SE INCOMODA?

Primeramente lo acompañaremos con la voz, anticipando cada acción. Le diremos que estamos allí con él y si necesita algo o se siente incómodo (lo que se nos ocurra en esta línea).

Si este acompañamiento verbal no lo resuelve le podemos decir que nos parece que nos necesita y lo cogeremos en brazos.

A partir de aquí podemos esperar un poco y volver a probar suelo o directamente cambiar de actividad. Lo que os parezca más adecuado y según veáis a vuestro hijo/a.

También existen 2 situaciones típicas que a veces no saben resolver por sí mismos y van a necesitar nuestra ayuda:

  • Una vez se dan la vuelta boca a bajo puede ser que no sepan volver a la posición boca arriba cuando estén cansados y entonces se cansen o lloren. Si los vemos en esta situación les recordaremos primero que pueden probar a darse la vuelta y si incómodos les diremos que nos parece que necesitan descansar y que vamos a ponerlos boca a bajo. Y los devolvemos a la posición inicial.
  • Una vez se empiezan a poner de pie antes de andar a veces no saben volver al suelo, les preguntaremos si necesitan nuestra ayuda y si nos parece que sí los devolveremos a una posición anterior.

¿VA A GATEAR?

Como comenté también en el anterior artículo, todos los niños gatean si han tenido oportunidad y no existe ninguna patología.

Por norma general los niños/as que no han gateado ha sido porque han sido sentados (recordad que de forma natural se sientan después de gatear) o porque enseguida se les ha instado a que caminasen. Que un niño/a se ponga de pie por sí mismo no quiere decir que esté a punto de caminar ni que requiera de ninguna ayuda. Pueden pasar meses entre ponerse en pie agarrados y empezar a dar los primeros pasos.

¿Y cómo sé que está dentro del tiempo que le toca?

Emmi Pikler, en sus investigaciones, pudo ver unas tendencias generales dentro de unos determinados rangos de edad. Lo que no quiere decir que se tenga que hacer tender a ningún niño/a a esa “norma”.

Es importante fijarse en la calidad de los movimientos y que vayan madurando en una variedad de posiciones, así como darles tiempo y espacio para realizarlos sin intervenciones.

Y sin intervenciones también quiere decir poder realizarlos sin unos padres agobiados porqué a tal o cuál mes le toca hacer esto o lo otro.

Comparto esta tabla solo para dar cuenta de la amplitud en el rango de tiempos que se indica, esperando relajar a muchas familias e instando por lo contrario a que los niños dispongan de ese tiempo sin expectativas, ni comparaciones ni agobios. Que puedan moverse libremente y liberados de.

TABLA FASES

ME TIENDE LA MANO ¿QUÉ HAGO?

Pensar que cuando un niño tiende la mano es que está pidiendo ayuda para moverse (sentarse, caminar, levantarse) es algo que colocamos los adultos, seguramente por una cuestión cultural. De esta forma y casi sin darnos cuenta podemos llegar a establecer dinámicas de dependencia.

Si nos tiende la mano, lo que hicimos nosotros y también se hace en el Instituto Loczy, es interpretar que el niño está demandando atención y relación. Se le da la mano, se le habla y se le coge en brazos si lo necesita, pero en ningún caso se le lleva a una posición que aún no ha logrado por sí mismo ni se le ayuda a realizar ningún movimiento.

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Otra cosa es cuando usan nuestro cuerpo para apoyarse o realizar nuevos o distintos movimientos. En eso no hay ningún problema, además es natural que el cuerpo de una figura de apego le pueda dar seguridad y a su vez el placer del contacto y la relación.

wpid-picsart_1443995019840.jpgTambién en otras ocasiones pueden demandar ayuda más explícitamente. Imaginad un niño/a que quiere salir de una caja un tanto inestable y en la que se ha metido por sí solo. Podremos decirle que estamos allí con él, que nos parece que necesita ayuda y decirle, por ejemplo, te sujeto la caja. Si vemos que sigue encallado podemos decirle que nos parece que lo está pasando mal, que no hace falta que resuelva la situación en ese momento y que lo cogemos en brazos. También le podemos decir que puede volver más tarde si quiere probarlo otra vez.

Es importante en este punto no emitir ningún tipo de juicio.

Por otro lado en Loczy y/o otras instituciones en las que se trabaja el movimiento libre se mira de adecuar el mobiliario de forma que esté adaptado al momento madurativo. Que responda a su necesidad de movimiento y exploración pero que a su vez no suponga una frustración constante ni un peligro. Ya sabemos que esto en casa es a veces complicado, además de que los niño/as también van a casas de otras personas, la calle, parques…

De todas formas, hay que distinguir cuando necesitan ayuda para ser “rescatados” de una situación en concreto (ocurre poco pero puede ocurrir), de la ayuda cuando quieren hacer algo que no pueden hacer por sí mismos, en este último caso es trabajo del adulto no establecer este tipo de dinámicas.

Podéis ampliar información AQUÍ

NO QUIERE HACER ALGO QUE SÉ QUE SABE HACER.

Cómo ya comenté en el anterior artículo, la autonomía no es obligatoria.

Judit Kelemen, educadora de Loczy, comentaba en una jornada más abajo citada que, en la actual escuela, para indicar que es el momento de la comida les enseñan el babero a los pequeños/as. Dice que entonces pueden pasar tres cosas (imaginemos un bebé que ya gatea):

  1. Que le enseñen el babero, lo vea y siga a sus cosas. Esto indicaría que no quiere comer en ese momento. Se respeta su decisión y si acaso se puede probar más tarde. Nada más y sin ninguna insistencia ni reproche. El respeto al apetito es básico.
  2. Que le enseñen el babero, lo vea y venga gateando. Esto indica que tiene hambre y quiere comer.
  3. Que le enseñen el babero, lo vea y se muestre contento agitando los brazos para que lo cojan. ¿Qué hacemos? Pues vamos a buscarlo porque parece que quiere comer pero no gatear.

En este último caso no se le exige que gatee, ni se le pide, ni se le chantajea, ni siquiera se espera a eso de si tiene hambre ya vendrá. Desconocemos los motivos por lo que en ese momento prefiere no gatear. Así lo mismo ocurre con niños que ya saben bajar escaleras pero solo las bajan a veces o saben caminar pero no quieren.

Se entiende que vamos a respetar este tipo de decisiones y/o necesidades (no sabemos tampoco a qué responden) siempre que sea posible.

Podéis ampliar información AQUÍ

EL CAMBIO DE PAÑAL Y LOS CUIDADOS COTIDIANOS

El cambio de pañal es un clásico y algo por lo que muchas familias que conocen el movimiento libre y los trabajos de Loczy se han sentido frustradas.

En el Instituto Loczy (ahora escuela) y en las escuelas que trabajan desde esta mirada, se le da mucha importancia a los cuidados diarios. El cambio de pañal es uno de los momentos que se consideran más significativos. Es un momento que tiene que ver con la intimidad del bebé o niño/a, con la percepción de su cuerpo y una oportunidad para fortalecer el vinculo para el educador/a o acompañante.

Se ha dado en llamar “coreografía del cambio de pañal” y se trata básicamente de realizar movimientos suaves, pidiendo siempre permiso al niño/a e indicándole lo que vamos a hacer a continuación. Siempre también en un tono suave y cariñoso y promoviendo a su vez la colaboración del pequeño/a. Para ello se les cambia el pañal de pie en cuanto tienen una marcha segura y se les da tiempo pacientemente para que sean partícipes de ese momento. Subirse y bajarse lo pantalones, abrochar o desabrochar botones y cremalleras, quitarse o ponerse el pañal por sí mismos… Siempre en la medida de la demanda del niño/a. Y podría seguir detallando.

¿Pero qué ocurre en casa? En casa los niños acostumbran a huir y quejarse. Los bebés muchas veces lloran y se sienten molestos y en cuanto caminan, corren o expresan rotundos ¡no!

Lo que viene a continuación es mera especulación, no por ello menos pensada. En la escuela (trabajé muchos años en ellas) los niños están deseando que llegue el momento del cambio de pañal. Tienen que compartir al adulto con otro montón de bebés o niños/as y el cambio de pañal significa ese momento en el que el adulto de referencia va a estar completamente por uno, atendiéndolo de forma individual. Hay niños que piden ser los primeros y llegan a hacer cola esperando su turno.

En casa, aunque haya hermanos, nuestros hijos no suelen tener que “competir” por nuestra atención de la misma forma que en un grupo grande, así que el momento del cambio de pañal suele significar una interrupción de algo más interesante o gratificante. Pensad en un bebé en una escuela. Resulta imposible tenerlos a todos en brazos a la vez, así que el cambio de pañal suele significar que se los coja y se los atienda de forma particular. En casa es todo lo contrario, en el momento del cambio de pañal al bebé se le suelta o se lo saca de alguna otra actividad, entretenimiento o mimos.

Algunas recomendaciones:

  • Anticipar y verbalizar. Ahora cuando acabes tal cosa o cuando lo que sea, te cambiaré el pañal. También el decir, te voy a coger, te voy a levantar la camiseta, te voy a…
  • Palabras y gestos suaves y cariñosos.
  • Interrumpir lo mínimo. No suele venir de cinco minutos, ni las cacas ni los pipis, así que si está concentrado/a en algo mirad de esperad dentro de lo que sea posible.
  • Tomarlo con calma y dar tiempo para que participen.
  • En cuanto caminen de forma segura se puede cambiar el pañal de pie. Eso les permite una mayor participación y la sensación de interrupción es menor. Poder participar también hace más interesante este momento.

Emmi Pikler decía que los bebés tocan a los otros y a las cosas cómo los han tocado a ellos.

Pero lo dicho, si huyen, no desesperéis y tomarlo con calma. No va a llevar siempre pañal 😉

Lo mismo ocurre con el resto de cuidados cotidianos como el baño, el cambio de ropa, la alimentación  y los llamados “cuidados desagradables” de los que ampliaremos información en breve.

Para ampliar información sobre estos temas:

¿Problemas con el cambio de pañal?

Los cuidados desagradables

BLW y Movimiento Libre

ACONDICIONAR LA CASA

Ya hemos comentado que una de las tareas fundamentales del adulto es acondicionar el espacio y los materiales para favorecer todo este desarrollo y maduración psicomotora.

En la foto podemos observar una típica “sala Pikler” con su “mobiliario Pikler”. Podemos ver el suelo de madera firme y cálido, así como todo un mobiliario que permite subir y bajar, escalar, desplazarse por rampas, entrar y salir, pasar por debajo o por encima…

La mayoría de familias no tenemos acceso a este tipo de mobiliario ni tenemos tanto espacio en un piso. ¿Qué podemos hacer?

Es básico acondicionar el suelo y crear un espacio agradable y en parte diáfano en el que puedan moverse a sus anchas. En este espacio podemos colocar algunos elementos que den respuesta a la necesidad de los infantes de realizar distintos movimientos a así cómo ensayarlos.

Para los bebés más chiquitines se puede poner algún tipo de alfombra o manita, sobre todo hasta que gatean, pero es importante que no se arrugue ni se deslice o se puede convertir en un estorbo y un impedimento para el movimiento.

Nosotros teníamos unas baldosas frías y duras, nada agradables para nuestra hija ni para nosotros, así que una vez empezó a salir de la “colcha” cubrimos gran parte del salón y el despacho, dónde más rato pasábamos, con suelo de vinilo. El vinilo que compramos era cálido, no tan duro cómo unas baldosas, completamente antideslizante y se podía barrer y fregar con facilidad. Existen en distintos grosores, texturas y diseños. Recomendable un suelo (o mantita) sin estridencias que no despiste del propio movimiento u objetos que se están explorando.

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También teníamos pufs de mimbre y algún colchoncito, cojines y algunas cajas llenas de libros (para que quedasen duras y no resbalasen) que servían de escalones. Pusimos un par para que nuestra hija pudiese subir y bajar del sofá.

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Nunca le enseñamos a usarlo, pasó algún tiempo allí sin uso cómo escalera, hasta que descubrió que podía usarse para subir.

Eso sí, nuestra casa (o casas en las que hemos vivido) ha ido cambiando mucho. Hay que estar pendiente del espacio, el material y el mobiliario en relación a las necesidades de movimiento y actividad que van a ir expresando nuestros hijos.

Por otra parte, muchas veces es complicado tener en casa rampas o túneles, espalderas y cosas del estilo, así cómo espacios diáfanos en los que poder moverse, sobre todo cuando empiezan a gatear.

Para eso podemos aprovechar los parques y otras opciones del espacio público, hasta las rampas para el carrito de la compra que tienen muchos comercios pueden ser una buena opción para practicar el movimiento en planos inclinados.

O los hermosos suelos que muchas veces tenemos a mano y a los que hasta el momento no habíamos prestado atención.

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Como ya comenté en Movimiento libre y Actividad autónoma. ¿Qué implican? evitaremos dentro de lo posible, zonas “oscuras” dentro de la zona de juego que requieran constantemente de un “no” por parte del adulto. Este aspecto nos dará la tranquilidad de poder acompañar a nuestro hijo/a desde la distancia que el decida y sin conflictos por la seguridad o la conservación de según que objetos.

Ropa amplia, cómoda y siempre que sea posible descalzos o con zapatos sin suela dura y antideslizantes, tipo patucos de piel (los calcetines acostumbrar a resbalar). Pensad que no es suficiente con antideslizante en la suela ya que, por ejemplo, usan también el empeine para gatear o colocarse de rodillas o en otras posiciones. Los pies son puntos clave de equilibrio y agarre, además son múltiples las sensaciones que se reciben por los pies. Es recomendable no usar zapatos con suela hasta que no anden de forma segura por la calle.

MATERIALES DE JUEGO

En general se opta por lo que se ha dado en llamar “materiales desestructurados”, que no son más que materiales sin un objetivo concreto ni una finalidad más allá de las múltiples posibilidades del material en sí. Se trata de materiales, en su mayoría cotidianos, naturales y simples, que no necesiten de explicación para su uso. Que se puedan tocar, coger, chupar… que no comporten peligro y que el bebé o niño/a pueda experimentar a placer y por propia iniciativa.

Telas, aros de madrea o metálicos, tapas metálicas, rulos, canutillos, hueveras de cartón, cintas de tela, gomas tipo cinturilla, objetos diversos de madera, cuencos, cestas, coladores metálicos, cadenas metálicas, conchas y caracolas, piedras de distintos tamaños… Existen diversidad de objetos cotidianos que pueden resultar muy interesantes para sus exploraciones. Se busca la diversidad de formas y materiales, buscando experiencias distintas para los distintos sentidos: vista, tacto, gusto, oído y olfato.

Cuando hablamos de un bebé chiquitín es suficiente con 2 o 3, e iremos diversificando a medida que lo vaya demandando.

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Los materiales estarán a disposición, a su alcance y siempre en el mismo lugar cuidando la estética, pero sin imponer una forma de uso. Se pueden mezclar, trasladar y lo que se les ocurra. Se puede ir recogiendo de tanto en tanto, pero la prioridad será siempre la actividad del niño/a.

Tampoco se les obliga a recoger, se entiende que una vez están maduros y si el adulto tiene costumbre de hacerlo, los pequeños/as lo harán.

Como dice una buena amiga maestra, los niños en la escuela juegan con juguetes porque no tienen otra cosa.

CUNAS, CORRALITOS, HAMACAS Y GIMNASIOS

En el Instituto Loczy se usan las cunas para dejar a los bebés bien chiquitines en un espacio seguro y tranquilo. También los parques (inmensos) para separar espacios.

Un parque o cuna puede ser de utilidad cunado tenemos que ducharnos o cocinar o en momentos puntuales en los que no podemos vigilarlos ni los podemos tener con nosotros/as.

Siempre que su uso sea esporádico y puntual es más óptimo, en cuanto al movimiento libre se refiere, un parque que una hamaquita ya que en el parque se pueden mover y una hamaquita deja al bebé inmóvil.

El problema de espacios tan reducidos, cómo un parque típico, que se puede ver el desarrollo motor interrumpido y condicionado. Pasar mucho rato en un parque puede ser causa de que le bebé no llegue a gatear o lo haga culeando, aunque no se le haya sentado nunca, ya que no dispone de suficiente espacio para que ese movimiento se desarrolle.

Las hamaquitas y maxicosis, dejan a los bebés inmovilizados y además, en muchas ocasiones, en posturas poco recomendables. No deberían tener más uso que el de sistema de retención homologado para el automóvil.

Tampoco se recomienda el uso de “gimnasios” (esos aparatos de los que cuelgan distintos objetos y que se colocan encima del bebé en posición boca arriba). Estos “gimnasios” despistan del entorno y del propio movimiento. Es suficiente con dejar un par de objetos sobre el suelo y al alcance, a disposición.

TACA TACAS Y ANDADORES

Los taca-tacas y andadores están completamente desaconsejados. Colocan a los niños/as en posturas a las que no han llegado por sí mismos, les fuerzan a estar de pie y/o caminar (de una forma extraña que a veces necesitan desaprender) a la vez que inmovilizados dentro de una estructura que no permite más experiencia que la de ir dando tumbos de un lugar a otro. Además se le suma que pueden ser causa de accidentes graves y en países como Canadá está prohibida su venta.

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CRIANZA EN BRAZOS

Sé que este tema está en constante debate y hasta la propia Pikler no entendía a veces por qué se relacionaba el “movimiento libre” con el no atender al bebé:

“Esto se ha prestado a confusión; algunos interpretan mi intención atribuyéndome la idea de que, en general, no hay que ocuparse del niño pequeño. ¡Lejos de mí semejante pensamiento! Es absolutamente preciso ocuparse de él, intensamente incluso. Además de la satisfacción de sus necesidades corporales, su buen desarrollo dependerá de la creación de relaciones humanas adecuadas, de la relación íntima con su madre (o con la persona que se ocupe de él)”.

Sí es cierto que los estudios se desarrollaron en un orfanato y más tarde en escuelas, que la vida en un hogar es distinta a la vida en cualquier tipo de institución, que los tiempos han cambiado y que ahora tenemos otros conocimientos sobre los bebes y sus necesidades. Pero la mirada de Pikler y de sus herederos sigue siendo la misma. Al bebé hay que atenderlo siempre y dar siempre respuesta a sus necesidades. Al bebé hay que tratarlo con amor y respeto. Cualquiera que lea a Emmi Pikler y a sus herederos podrá dar cuenta de lo que estoy diciendo. Precisamente en esta forma intensa de ocuparse del bebé se basa toda la pedagogía de Emmi Pikler y parte de su solución a los síntomas del hospitalismo. Un vínculo seguro y confianza en sus capacidades.

Tanto la propia Pikler como desde el Instituto Loczy se ha promovido siempre el responder a las necesidades del infante. Al niño no se le desatiende nunca y ya sabemos que, sobre todo los bebés, necesitan muchos brazos. También desde la pedagogía del “movimiento libre” se entienden estas necesidades como una cuestión madurativa. Si el bebé se siente tranquilo, atendido y seguro poco a poco irá demandando menos. No sabemos en que grado, ni cuando ni cómo. Escuchar y prestar atención a las demandas y necesidades es la mejor manera de atenderlo en respuesta a su tiempo.

Igualmente importante es no descuidarse una misma (o uno mismo). En una relación equilibrada también está la riqueza de esa misma relación y de las relaciones futuras con uno mismo y los demás. Cada familia que decida y busque su propio equilibrio siempre que los bebés no queden desatendidos.

¿Necesitas portear? Hazlo. Dentro o fuera de casa, tanto para poder realizar según que tipo de actividades como para no “destrozarte” la espalda ni los brazos. Siempre que el porteo sea ergonómico y seguro no existe el conflicto con el movimiento libre y la actividad autónoma.

Promover y respetar la capacidad autónoma del bebé también implica que sea él el que marque los tiempos de movimiento libre (y suelo) o de brazos según quiera y/o necesite. Éste es un aspecto que responde a una necesidad personal y particular, así cómo tan básicas las dos, la necesidad de moverse como la necesidad de brazos. Nadie mejor que el propio bebé o niño/a para saber lo que necesita en cada momento.

Nuestro trabajo también es saber escuchar y aprender a dar respuesta a estas necesidades.

Personalmente soy partidaria del porteo en vertical. El porteo en horizontal (posición cuna) lo prefiero para dar el pecho y cambiar de posición en momentos concretos, pero no para un porteo intensivo.

Podéis ampliar información en Porteo ergonómico y Movimiento Libre. Resolviendo la controversia AQUÍ  y en Aportaciones “piklerianas” al porteo ergonómico AQUÍ

ÚLTIMA REFLEXIÓN

Creo importante tener en cuenta que poner en práctica esta pedagogía del movimiento libre y la autonomía no implica que nuestros hijos vayan a hacer las cosas “bien” o como a nosotros nos parece que es la mejor forma o la más óptima. Que lo hagan por sí mismos y sin indicaciones, explicaciones e intervenciones no quiere decir que vayan a encontrar la manera más óptima de subir unas escaleras, hacer una torre o resolver cualquier otro problema, simplemente significa que van a poder encontrar su manera, la propia. Es ahí dónde reside la potencia y el respeto a su ser en toda su globalidad. Y es ahí dónde reside la potencia de lo que puede ser posible y trae consigo cada nuevo nacimiento.

No se cuida el movimiento solo por el movimiento en sí. Tiene que ver con la expresión del ser y su potencia. Además el movimiento se expresa en muchas formas, también como pensamiento y como forma de ocupación del espacio así como de relación con uno mismo y con el mundo.

Ofrecer movimiento libre y actividad autónoma debería ser siempre un regalo, un regalo que nadie está forzado a recoger de una determinada forma. Ni siquiera nosotros mismo en nuestro ofrecimiento.

Como dice Emmi Pikler, los adultos podemos hacer muchísimas cosas por un bebé, pero también él tendrá que hacer muchas cosas por sí mismo, tendrá que hacer su propia labor de bebé.

El movimiento libre y la actividad autónoma son el inicio de un camino siempre por hacer, de una mirada y de una forma de relación que nadie sabe dónde nos va a llevar. Una aventura que hay que estar dispuesto a recorrer con todo lo que implica. 


ARTÍCULOS DE AMPLIACIÓN:

BLW y Movimiento Libre AQUÍ

El Movimiento Libre no va de dejar que se muevan. Hay más AQUÍ

Sostener al bebé. Una Pedagogía del Cuidado y la Atención AQUÍ

Autonomía y falsa autonomía AQUÍ

¿Y cuando piden ayuda? Yo lo hago así AQUÍ

Ya lo he sentado ¿Ahora qué? AQUÍ

Me tiende la mano ¿Qué hago? AQUÍ

 

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Bibliografía principal
  • Pikler, Emmi Moverse en libertad. Desarrollo de la motricidad global. Ed. Narcea. Madrid, 2014
  • EAP Manacor_Campos. Infància i prejudici. El moviment en el primer any de vida. Grafiques Planissi. Illes Balears, 2006
  • Jornada El joc de l’Infant des de l’enfocament piklerià (7h) a cargo de Judit Kelemen y organizada por Créixer junts S.L. en Barcelona a 9 de mayo de 2015

37 ideas sobre “Movimiento libre y vida cotidiana ¿Por dónde empiezo?”

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